Laura Artemisa García Chávez: “Del Congreso al corazón de Puebla”

La presidenta del Congreso del Estado de Puebla, Laura Artemisa García Chávez, habla de su vida pública, sus orígenes en la docencia y el servicio, su familia y su visión de un Congreso cercano a la gente. Entre el trabajo legislativo, la familia y la preparación constante, comparte con Luis David García, director de Paralelo 19, lo que la mueve que es servir a Puebla.
Un año de retos, aprendizajes y servicio
A casi un año de iniciar la legislatura, Laura Artemisa García Chávez confiesa que el tiempo ha pasado “en un abrir y cerrar de ojos”. Se siente satisfecha con los resultados, pero consciente de que aún hay mucho por hacer.
Para ella, presidir el Congreso del Estado no es solo una responsabilidad institucional, sino una oportunidad de servicio.
Disfruto mucho lo que hacemos. Ha sido una gran universidad, una experiencia que me exige estudiar, escuchar y conciliar”, señala.
Con firmeza explica que su papel ha consistido en abrir las puertas del Congreso a los ciudadanos:
Este edificio tan hermoso debe ser la casa de los poblanos, un espacio abierto, de diálogo, de actividades, de arte, de foros con maestros, ganaderos, mujeres y colectivos”.
Su objetivo —afirma— es lograr que las decisiones legislativas reflejen la voz de todos los sectores, con transparencia y trabajo coordinado.
De maestra a presidenta: una vida de vocación
Antes de llegar al Congreso, Laura Artemisa fue maestra durante tres décadas. Aunque su formación original es en Administración de Empresas, su historia profesional comenzó en las aulas, inspirada por una familia de docentes.
Llegué al magisterio hace 30 años prometiéndome ser la mejor maestra. Mi familia me enseñó que lo que hagamos debe servir para los demás”, recuerda.
Durante su trayectoria, fue líder sindical y secretaria general de un sindicato independiente, experiencia que le enseñó a romper esquemas y a no tener miedo de tomar riesgos.
Nunca me han asustado los retos; siempre creí que era posible hacer las cosas diferentes”, dice.
Hoy, al frente del Congreso, se asume como una mujer comprometida con la justicia social, la transparencia y el trabajo constante.
No llegué por ambición personal; llegué como parte de un proyecto por Puebla”, afirma con orgullo.
La mujer detrás del cargo
Lejos del protocolo político, Laura Artemisa es también madre de cinco hijos y abuela de tres nietos. Habla con ternura sobre su familia, a la que considera su mayor fortaleza.
Esto no sería posible sin el apoyo de mi familia. Somos una familia unida, los tuyos, los míos y los nuestros”, comenta sonriente.
Sus hijos, ya adultos e independientes, la animan a seguir adelante. Los fines de semana, busca tiempo para estar con sus nietos: jugar, tomar café o simplemente compartir momentos. “Disfruto cada instante como si fueran 24 horas”, dice.
El equilibrio entre lo público y lo personal, confiesa, es un aprendizaje que ha llegado con los años.
Hoy encuentro armonía entre el compromiso político y el amor familiar”, asegura.
“Del congreso al corazón de Puebla”
Es la frase con la que, la maestra Laura Artemisa, asume su sentir de trabajo, porque las familias poblanas son lo que más le importan, por ello destaca y adelanta que en su primer informe de labores, rendirá cuenta de las iniciativas impulsadas en materia de educación y movilidad, al implementar nuevas reformas para garantizar que quienes transitan por las vías de la entidad lleguen seguras a casa.
Las raíces que la sostienen: mamá y papá, sus grandes maestros
Uno de los momentos más sensibles para la diputada es hablar de sus padres. Su madre, dice, es una mujer admirable: elegante, fuerte y trabajadora. “A sus más de 80 años sigue activa, siempre buscando qué hacer. De ella aprendí que si una puerta se cierra, hay que abrir una ventana”.
De su padre, Ezequiel García Manzano, conserva los valores más profundos. Aunque falleció hace 16 años, Laura Artemisa siente su presencia diaria. “Mi papá vive conmigo. Me enseñó la honestidad, el trabajo y la lucha constante”, comparte con emoción.
Él soñó con tener hijos hombres, pero la vida le dio cuatro mujeres, y eso —cuenta— lo transformó. “Nos enseñó a romper esquemas, a defendernos, a ser fuertes. Estoy segura de que me acompaña todos los días”.
El legado: dejar un buen nombre
Cuando se le pregunta qué desea dejar al término de su gestión, su respuesta es clara: “Un buen nombre”.
Para Laura Artemisa, la integridad es el cimiento de cualquier liderazgo.
Ser buena persona no es poca cosa. Atrás de eso hay trabajo, honestidad y valor. Quiero que digan que hice las cosas bien”, expresa.
Apuesta por una política diferente, que se atreva a tocar temas difíciles, sin miedo a los riesgos.
Llegamos para romper esquemas, no para disfrutar el cargo, sino para hacer las cosas mejor”, enfatiza.
Su visión es un Congreso productivo, eficiente y cercano a la gente, con iniciativas que realmente beneficien a los ciudadanos.




Redacción Paralelo 19


