Crisis en Club Puebla: la directiva, principal responsable del fracaso y salida de Cristante

El Club Puebla cerró el Apertura 2025 con un desempeño decepcionante que terminó costándole el puesto a Hernán Cristante, el técnico argentino que asumió el cargo con la misión de revertir la mala racha del equipo. Sin embargo, si bien Cristante deja la institución, la responsabilidad principal recae en la directiva encabezada por el presidente Juan Carlos Ibarra, cuya falta de visión y decisiones cuestionables dejaron al equipo sin rumbo.
Durante el torneo, Puebla sumó apenas 21 puntos de 51 posibles, con graves deficiencias defensivas —recibió 42 goles— y una ofensiva incapaz de generar consistencia, con solo 21 anotaciones. La plantilla, diseñada por la directiva, mostró desequilibrio, ausencia de refuerzos estratégicos y poca integración de la cantera, evidenciando que los problemas no eran únicamente tácticos, sino estructurales.
La directiva mantuvo a Cristante pese a los malos resultados iniciales, generando incertidumbre en jugadores y afición. Cada decisión parecía improvisada y orientada a apagar incendios mediáticos, más que a implementar un proyecto deportivo sólido y sostenible. La salida de Cristante, aunque inevitable, no soluciona la raíz de los problemas: la falta de planificación y compromiso de la directiva con un proyecto a largo plazo.
El verdadero reto para Puebla no es solo reemplazar al técnico, sino que la directiva asuma su responsabilidad, reorganice la plantilla, fortalezca la estructura del club y trace una estrategia clara que evite repetir fracasos. La afición exige resultados, pero también coherencia, liderazgo y visión; hasta ahora, la gestión administrativa ha fallado en todos estos frentes.
Si el Club Puebla quiere superar esta crisis, el cambio debe empezar desde arriba: solo una directiva comprometida y efectiva podrá devolverle competitividad y credibilidad al equipo, evitando que la historia se repita tras la salida de Cristante.




Redacción Paralelo 19


