Arranca el periodo ordinario: escuchar, debatir y transformar

Con el inicio del periodo ordinario de sesiones se abre también una etapa clave para el país. No es un trámite más ni una rutina legislativa: es el momento donde se definen prioridades, se confrontan visiones y se decide si el Congreso está a la altura de lo que la gente espera.
Uno de los temas centrales será, sin duda, la reforma político-electoral. Una reforma necesaria, no para beneficiar a partidos o cúpulas, sino para corregir distorsiones del sistema, fortalecer la representación y garantizar que la democracia no siga secuestrada por intereses de unos cuantos. En este debate es indispensable escuchar todas las voces, incluso las críticas, porque una reforma de fondo solo puede construirse desde el diálogo amplio y la legitimidad social.
Desde el Partido del Trabajo, respaldamos con claridad la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum: una democracia más justa, más cercana a la gente y menos costosa. No se trata de imponer, sino de transformar con argumentos, con datos y con convicción.
En paralelo, este periodo legislativo también debe ser un espacio para atender causas humanas que no pueden seguir esperando. La Ley Abraham es una de ellas. Porque ser médico no debe costar la vida. Porque la formación profesional no puede seguir sostenida en el abuso, el desgaste extremo y el silencio institucional. Esta ley representa un paso firme para poner la dignidad, la salud mental y la vida de las y los médicos residentes en el centro de la agenda pública.
Otro tema impostergable es la reducción de la jornada laboral a 40 horas. No es una ocurrencia ni una concesión: es una demanda histórica de la clase trabajadora. Hablar de bienestar no puede quedarse en el discurso si no se traduce en mejores condiciones de vida, en tiempo para la familia, en salud física y emocional. El trabajo debe dignificar, no agotar hasta el límite.
Este periodo ordinario no es menor. Se discuten reformas estructurales, pero también se define qué tan comprometido está el Congreso con la gente común, con quienes sostienen al país desde su trabajo, desde los hospitales, desde las calles.
Legislar hoy implica responsabilidad histórica. Escuchar, debatir y decidir con el pueblo en el centro. Ese es el reto. Y también la oportunidad.




Nora Escamilla


