Balacera en Acapulco cobra vida de estudiante

- Melany Gissel Bravo Leyva, alumna del Colegio de Bachilleres Plantel 2, murió tras un ataque armado contra transporte público; el caso reaviva la preocupación por la violencia que alcanza a estudiantes en México.
La violencia volvió a golpear a la comunidad estudiantil en Acapulco, donde Melany Gissel Bravo Leyva, de 16 años y estudiante de cuarto semestre del Colegio de Bachilleres Plantel 2, fue asesinada la mañana de este viernes cuando se dirigía a clases.
El ataque ocurrió alrededor de las 7:00 horas en la colonia Chinameca. De acuerdo con reportes preliminares, la joven viajaba en una camioneta de transporte público cuando dos hombres armados, a bordo de una motocicleta, interceptaron la unidad y abrieron fuego en repetidas ocasiones. Tras la agresión, los responsables huyeron del lugar.
Paramédicos acudieron al sitio luego del reporte al número de emergencias; sin embargo, la estudiante ya no presentaba signos vitales. La zona fue acordonada por corporaciones de seguridad para el levantamiento de indicios balísticos, mientras peritos iniciaron las diligencias correspondientes.
La Fiscalía estatal abrió una carpeta de investigación por el delito de homicidio doloso y realiza el análisis de cámaras de videovigilancia cercanas para identificar a los agresores. Hasta el momento no se han reportado personas detenidas ni se ha precisado si el ataque iba dirigido contra la víctima, el conductor o la unidad de transporte.
El plantel educativo expresó condolencias a la familia y compañeros de la estudiante, mientras que en redes sociales surgieron llamados a reforzar la seguridad en rutas de transporte utilizadas por alumnos, especialmente en horarios de entrada y salida.
Violencia que alcanza a estudiantes
El homicidio de Melany se suma a una serie de hechos violentos registrados en distintas regiones del país donde estudiantes han sido víctimas colaterales o directas de ataques armados. Especialistas en seguridad advierten que la exposición cotidiana a contextos de violencia —como el uso de transporte público en zonas con presencia delictiva— incrementa los riesgos para menores y jóvenes.
En estados con altos índices de homicidio, los trayectos escolares se han convertido en puntos vulnerables. Organizaciones civiles han documentado que la inseguridad impacta no solo la integridad física de los estudiantes, sino también su permanencia en el sistema educativo.
El caso en Acapulco reabre el debate sobre la necesidad de estrategias integrales que incluyan vigilancia en corredores escolares, coordinación entre autoridades locales y estatales, así como medidas específicas de protección para usuarios del transporte público.
Mientras avanzan las investigaciones, la comunidad educativa exige justicia y garantías de seguridad para que acudir a clases no represente un riesgo mortal.




Redacción Paralelo 19




