De Luis Miguel a Schwarzenegger: famosos que alejaron a hijos de cámaras

Angela Flores
La reciente aparición pública de los hijos de Luis Miguel y Aracely Arámbula volvió a poner sobre la mesa una práctica común entre muchas celebridades: mantener a sus hijos lejos de los reflectores durante su infancia y adolescencia.
Este fin de semana, la actriz fue vista en el aeropuerto de la Ciudad de México acompañada por sus hijos Miguel y Daniel, de 19 y 17 años. La escena llamó la atención porque durante años los jóvenes han permanecido prácticamente fuera del radar mediático.
Arámbula intentó moverse con discreción entre la gente, pero fue reconocida por reporteros presentes en la terminal. Cuando notó la presencia de cámaras, pidió a los jóvenes que se alejaran hacia el fondo del área para evitar ser grabados. Aun así, el momento fue captado y rápidamente se volvió tema en programas de espectáculos.
La decisión de mantenerlos alejados del ojo público no es nueva. La actriz ha explicado en varias ocasiones que su intención siempre fue que sus hijos crecieran con una rutina lo más normal posible. Hoy ambos están enfocados en sus estudios y en actividades deportivas y por ahora no muestran interés en el mundo artístico.
Pero la historia de Miguel y Daniel no es única dentro del universo de las celebridades.
En México, uno de los ejemplos más claros es el del actor Gael García Bernal, quien durante años evitó hablar públicamente de sus hijos con la actriz argentina Dolores Fonzi.
Lázaro y Libertad crecieron prácticamente fuera de las cámaras y rara vez aparecen en eventos públicos. Por eso llamó la atención cuando recientemente acompañaron a su madre en la presentación de su nueva película Belén, una de las pocas ocasiones en las que se dejaron ver ante la prensa.
En otros casos, el silencio alrededor de los hijos de una celebridad terminó rompiéndose de forma inesperada. Algo así ocurrió con Arnold Schwarzenegger, cuya vida personal dio un giro en 2011 cuando se hizo pública la existencia de su hijo Joseph Baena.
El joven nació fruto de una relación extramarital que durante años permaneció oculta. Con el tiempo, Baena comenzó a construir su propio camino como actor y fisicoculturista.
Y en su caso hay algo que resulta imposible de ignorar: el impresionante parecido físico con su padre.
Aunque muchos famosos buscan proteger la identidad de sus hijos, hay ocasiones en las que la genética termina convirtiéndose en una pista evidente.
Joseph Baena es quizá uno de los ejemplos más claros: su físico musculoso y sus rasgos recuerdan inevitablemente al Schwarzenegger de sus años dorados en el cine y el fisicoculturismo.
Ese mismo fenómeno ocurre constantemente cuando los hijos de celebridades comienzan a aparecer en público. Basta una fotografía para que las comparaciones inunden redes sociales y titulares.
Algunas figuras han llevado esta protección aún más lejos. La cantante británica Adele, por ejemplo, ha sido una de las voces más firmes en la defensa de la privacidad de su hijo Angelo Adkins.
En 2014 incluso ganó una batalla legal contra una agencia fotográfica por la publicación de imágenes del menor tomadas por paparazzi, un caso que marcó un precedente sobre los derechos de los hijos de celebridades.
La actriz mexicana Salma Hayek también ha manejado con cautela la exposición pública de su hija Valentina Paloma Pinault. Durante años evitó compartir imágenes de ella y, ahora que es adolescente, sus apariciones públicas siguen siendo contadas y cuidadosamente elegidas.
La reciente aparición de los hijos de Luis Miguel y Aracely Arámbula vuelve a evidenciar una práctica común entre celebridades: mantener a sus hijos lejos de la exposición mediática, bajo la idea de que la fama fue una elección de los padres y no de los hijos. Sin embargo, cuando finalmente son captados en público la atención suele centrarse no solo en su vida privada, sino también en el inevitable parecido físico con sus padres famosos.




Redacción Paralelo 19



