Rebeca Bañuelos: Entre la ciencia hídrica, la pasión charra y el rescate de Puebla

Luis David García
Hay funcionarios que observan la realidad desde el escritorio, y otros que deciden mancharse las botas. Rebeca Bañuelos, directora de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento de Puebla (CEASPUE), pertenece irremediablemente al segundo grupo. Con formación de ingeniera química por la BUAP y una maestría en Medio Ambiente y Administración de la Energía forjada en los laboratorios de la Universidad Técnica de Berlín, su visión del servicio público es tan técnica como profundamente humana.
Siempre hemos estado muy cercanos a la izquierda, que es donde late el corazón”,
confiesa con una naturalidad que rompe el molde tradicional de la política. Y es que, para Bañuelos, el rescate medioambiental no es una moda, sino un legado familiar que hoy traduce en políticas públicas de alto impacto bajo la administración del gobernador Alejandro Armenta.
El monumental reto del agua: 104 millones para devolverle la vida al campo
Cuando Bañuelos habla del agua, lo hace con el rigor de una científica y la urgencia de una activista. Puebla atraviesa un momento crucial, y la CEASPUE está ejecutando una inversión histórica de 104 millones de pesos en proyectos hídricos estratégicos para la entidad.
El epicentro de esta revolución es el Distrito de Riego 030, una zona con casi 22 mil hectáreas que clama por innovación. Durante años, los agricultores de la región se han visto obligados a sembrar forrajes debido a la severa contaminación del agua proveniente del río Atoyac. Sin embargo, la estrategia actual plantea un cambio de paradigma: tras una inversión inicial de 52 millones de pesos para arrancar el megaproyecto, el estado inyectará una segunda etapa con otros 52 millones adicionales.
El plan es ambicioso pero quirúrgico: sanear el agua y distribuirla a través de hidrantes especializados, una tecnología que promete ahorrar cerca del 80 por ciento del consumo actual. Al tener acceso a agua limpia, los productores finalmente podrán reconvertir sus cultivos, transformando no solo el ecosistema, sino su propia economía.
Pero la visión integral de Bañuelos y del gobierno estatal va más allá. En una sinergia intersecretarial, están abordando el desafío del lirio acuático que asfixia casi el 80 por ciento del lago de Valsequillo, sometiéndolo a pruebas tecnológicas para convertirlo en mejorador de suelo y adoquín para obras comunitarias.
Valentina, The Killers y el Nacionalito Charro
Detrás de las cifras millonarias y los planes hídricos nacionales, existe una Rebeca que vibra con el rugido de un estadio y el relincho de un caballo. Amante del rock y fanática confesa de The Killers —a quienes disfrutó el año pasado en la Feria de Puebla—, su verdadera pasión de fin de semana huele a tierra mojada y cuero.
La charrería no es un pasatiempo para ella; es una herencia generacional que defiende con orgullo. Dueña de tres yeguas a las que considera parte de su familia (Valentina, Chonita y Juanita), Bañuelos es una promotora activa de este deporte que, asegura, es una expresión viva de la identidad mexicana.
Esta faceta personal se entrelaza de manera fascinante con la agenda del estado. Puebla se prepara para ser la sede del Nacionalito Charro, un evento masivo que congregará a niñas, niños y jóvenes de todo México y de Estados Unidos. Este encuentro, impulsado fuertemente por la administración actual, tendrá un espacio estelar en el “Forum Pensar en Grande”, consolidando a la entidad como un epicentro cultural y deportivo.
Entre la tecnificación de campos agrícolas, la promoción de la adopción en el Instituto de Bienestar Animal y las prácticas con su escaramuza, Rebeca Bañuelos se mueve con una filosofía clara, un mantra que le recuerda por qué está en el servicio público:
No hay sueños demasiado grandes. Hay que soñar en grande para hacer nuestra realidad grande”.
Y en Puebla, en materia de agua y medio ambiente, los sueños grandes son hoy, más que nunca, una necesidad vital.




Redacción Paralelo 19



