A las maestras y maestros. Constructores de esperanza y de futuro

Se hace camino al andar…
El presidente Venustiano Carranza en 1917 decretó que el 15 de mayo debían suspenderse las labores educativas y realizarse homenaje en todo el territorio nacional a las maestras y maestros de México. A partir de entonces, gobiernos, sociedad civil y personajes públicos de las distintas corrientes políticas han honrado a las maestras y maestros.
Sin embargo, más allá de la efeméride, he escuchado muchas veces a las y los docentes valorar y atesorar entrañablemente la mirada de sorpresa y admiración de alguno de sus más de 40 alumnos, cuando logra leer sus primeras letras. Seguramente sin saber que este aprendizaje le permitirá aprender y sorprenderse durante toda la vida o el gesto tímido de un adolescente a quien acompañó con una acción o con una palabra solidaria para enfrentar los riesgos de vivir.
Hoy en la fecha destinada a honrar a las maestras y maestros, sostengo que la mejor manera de rendirles homenaje es que nuestras palabras, propuestas, acciones y decisiones; sean para dignificarles, para empoderarles.
Seguramente la autonomía profesional como pilar de la Nueva Escuela Mexicana, debe consolidar la cercanía de las maestras y maestros con las y los alumnos y con sus comunidades. Deberá surgir de esta cercanía la nueva primavera que transforme la vida de nuestras comunidades y nuestro querido México.
De corazón, felicito a mis compañeras y compañeros maestros y les invito a que sigan educando para la libertad, para la transformación del ser humano; teniendo siempre presente que no hay libertad sin educación, sin salud, sin vivienda digna. Como decía el Papa Juan Pablo II: “Trabajo sin derechos es esclavismo”.
Quiero que mi felicitación alcance particularmente a aquellas y aquellos docentes que, en la emoción de su primer nombramiento, lo dejan todo: familia, forma de vida y confort; enfrentando el gran desafío de educar a quienes más los necesitan para transformar su destino.
Deseo parafrasear al poeta cubano José Martí: “Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la sabiduría humana y el ala de la educación”.






J. Guillermo Aréchiga S.






