Sin agua y sin yogurts, Danone y Bonafont se manifiestan por pago de utilidades

- “Nos dieron migajas”: trabajadores estallan contra Danone en Puebla
Durante años, las grandes corporaciones han perfeccionado el discurso de la “empresa humana”. Hablan de bienestar, responsabilidad social, inclusión y compromiso con sus empleados. Pero cuando llega el momento de repartir utilidades, muchas veces el trabajador descubre que esos valores terminan impresos únicamente en campañas publicitarias.
Eso ocurrió en la planta de Danone ubicada en Sanctórum, Cuautlancingo, donde trabajadores decidieron protestar tras recibir pagos mínimos por concepto de Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU). Algunos empleados denunciaron haber recibido apenas 293 pesos, mientras que quienes llevan más de diez años dentro de la empresa obtuvieron cantidades cercanas a mil pesos.
La indignación no nació solamente por el dinero. Surgió por lo que representa. Para los trabajadores, esos montos son la confirmación de una realidad incómoda: mientras las empresas continúan expandiendo marcas, vendiendo millones de productos y fortaleciendo su presencia comercial, quienes sostienen la producción sienten que cada vez reciben menos.
Resulta inevitable preguntarse cómo una empresa internacional con fuerte presencia en supermercados, tiendas y cadenas comerciales termina entregando cantidades que muchos trabajadores consideran ofensivas. Más aún cuando los propios empleados aseguran haber laborado jornadas extraordinarias durante el año.
El problema de fondo no es únicamente legal o financiero; es ético. Porque las utilidades no deberían verse como un “favor” de la empresa, sino como el reconocimiento mínimo a quienes generan la riqueza diariamente desde las líneas de producción.
También queda exhibido el desgaste de los sindicatos tradicionales. Muchos trabajadores sienten que sus representantes dejaron de defenderlos hace tiempo y terminaron funcionando más cerca de la empresa que de la base laboral. Esa desconexión provoca enojo, desconfianza y protestas cada vez más visibles.
Danone enfrenta hoy algo más delicado que un paro temporal: una crisis de credibilidad. Y ninguna estrategia de marketing puede ocultar el descontento cuando los trabajadores sienten que las ganancias de la empresa jamás llegan verdaderamente a sus bolsillos.




Redacción Paralelo 19




