Crónica de un juego en vivo

Estoy en la glorieta de San Jerónimo, en la Ciudad de México. El hotel que me asignaron puede ser el mejor espacio para lo que planeo. Buena terraza que lo primero q me ofrece es que puedo fumar. El periférico rumbo al sur, al estadio va repleto de aficionados con la misma ansia que yo tengo. Hace mucho tiempo no tengo esa sensación que pensé era perdida, de ver un juego de fútbol.
Son las 6.08 de la tarde y las alineaciones ya salieron. Me encanta el once mexicano, entiendo que por el momento y lo demostrado en los últimos 3 juegos, lo mejor que tiene y que asimilaron la idea de Aguirre. En la foro aérea inicial no hay mejor once, el problema vendrá cuando la pelota empiece a rodar. Desde la ceremonia de los himnos, cada 15’ escribiré un comentario de cómo veo el juego, mismo que cambiará a cómo lo veo ahora, a cómo lo veré en los primeros 15 y así sucesivamente; el juego cambia y el que escribe también.
El cielo gris rata, está lloviendo no fuerte, pero si muchas descargas eléctricas. No empecemos con malos augurios. Y si, se tiene que suspender una hora por los rayos que caen del cielo. Algo importante nos quieren avisar que va a pasar. Los comentaristas de todas las cadenas están a punto de agotar su repertorio de buenos augurios hacia el equipo nacional. Son 7:45 PM.
La cero onda de los himnos, algún silbido que desaparece rápido cuando suena el himno de Ecuador. En el himno de México, simplemente espectacular el canto a todo pulmón del equipo Mexicano. El acné en la cara de Mora lo tiene que llenar de orgullo; es un joven mexicano gritándole a muchos millones más que los sueños se cumplen.
El acné en la cara de Mora lo tiene que llenar de orgullo; es un joven mexicano gritándole a muchos millones más que los sueños se cumplen.
Primeros 15’, México tocó el área rival 6 o 7 veces, es más, merecía un gol por el tipo de llegadas, roban y lanzan con muy buen acompañamiento. Destaca Mora por ser diferente, pero el equipo en general, también es diferente. El rival tocó el área una vez.
Me brinco los próximos 7’ por la pausa comercial, para FIFA de hidratación y no podía ser de otra manera querido Mario Mejía, la bomba que había puesto México ante su rival, tronó, detonó, explotó con gol de Quiñones, golazo.
Pensé que después de la pausa, México tardaría en retomar el paso, pero esa agua comercial les dio más fuerza. Lira roba en todas partes, en en más de ellas pasa a Jimenez, este la pierde y la recupera, da a Quiñones que le da tiempo a Jimenez de entrar al área, le respeta el movimiento, recibe con un control dirigido al marco, dispara y otro golazo. México se pone 2-0. Los mejores 40’ que en muchos años le vi a una selección nacional.
Ecuador trata de despertar o de quitarse este agobio mexicano. Buena jugada por su izquierda q le da para sacar un disparo para mostrar o escribir al único que no había intervenido: paradon del Tala Rangel. El árbitro da 5’ de compensación, tiemblo por el supuesto gol del descuento, pero no pasa nada y nos vamos por lo menos yo, feliz al descanso. Esto aún no se acaba y sigo escribiendo después de la pausa a la mitad del segundo tiempo.
Empieza el segundo tiempo. México sale muy ordenado y cierra cualquier posibilidad a ecuador, regala la media cancha, se para en un 5-4-1, no da entrada por fuera, menos por dentro y se da el lujo de robar dos o tres veces lanzando latigazos por fuera. Un ecuador que cada vez puede menos ante un rival que quiere vivir de sus rentas e invertir in alguna buena posibilidad.
Sale Mora y entra Gutiérrez, se pierde el ser espontáneo pero se gana en piernas frescas, ese es el mensaje y cualquiera que se diga, se entiende a la perfección. Vamos por los últimos 18’. Giménez por Jiménez y Vargas por Romo, más piernas piernas descansadas y con la misma idea. Los 5 cambios fueron solo para mantener lo ya hecho, el mismo parado y la misma idea general.
Hace 2 meses esto era imposible de hacer y menos de llegar: 4 partidos ganados, uno mejor que el otro, cero gol en contra, la mejor noche del fútbol mexicano, trabajo hecho en 3 meses a base de experiencia y de saber lo que tienes y como lo puedes hacer grande.
Hace 2 meses esto era imposible de hacer y menos de llegar: 4 partidos ganados, uno mejor que el otro, cero gol en contra, la mejor noche del fútbol mexicano, trabajo hecho en 3 meses a base de experiencia y de saber lo que tienes y como lo puedes hacer grande.
La piedra en el arroz la sobre alegría mal encausada del comentarista Vaca, saber perder es de grandes, pero saber ganar es de bien nacidos. México es bien nacido.






José Luis Sánchez Solá






