La importancia de los mentores en en emprendimiento. Sabiduría que no debes ignorar

En el mundo del emprendimiento, hay una trampa peligrosa en la que muchos caemos al inicio: CREER QUE LO SABEMOS TODO. El exceso de confianza, la terquedad o el miedo a parecer vulnerables nos llevan a rechazar consejos que, en retrospectiva, hubieran salvado negocios, ahorrado millones o evitado fracasos estrepitosos. Hoy quiero hablarles de algo que marcó la diferencia en mi carrera y en la de casi todos los empresarios exitosos que conozco:tener mentores, guías y asesores… Y, SOBRE TODO, HACERLES CASO.
1. Nadie triunfa solo (Aunque lo parezca)
Detrás de cada emprendedor “self-made” hay una red invisible de mentores. Steve Jobs tuvo a Bill Campbell; Mark Zuckerberg aprendió de Steve Jobs; y Warren Buffett atribuye gran parte de su éxito a su mentor, Benjamin Graham. En mi caso, hubo errores que pude evitar solo porque alguien con más experiencia me advirtió: “Por ahí no es”.
Los mentores son como faros en la niebla del emprendimiento: ven riesgos que tú no percibes, anticipan tendencias y te ayudan a navegar con menos cicatrices.
2. La diferencia entre saber y saber aplicar
Puedes leer todos los libros de negocios, hacer cursos y devorar podcasts, pero nada reemplaza el consejo de alguien que ya ha caminado el camino. La teoría es útil, pero la experiencia práctica de un mentor te da contexto.
Ejemplo: Un joven emprendedor me dijo hace años que quería competir en un mercado saturado con precios bajos. Le expliqué por qué era una mala idea (márgenes insostenibles, desgaste de marca). No me hizo caso. Dos años después, su empresa quebró. No fue falta de pasión, sino de escuchar a quien ya había vivido ese error.
3. Te dan perspectiva real, no solo motivación
Hoy abundan los “gurús” que venden frases inspiradoras pero carecen de experiencia real. Un verdadero mentor no solo te anima, sino que te confronta cuando es necesario. Te dice: “Esa idea no funciona”, “ese mercado está saturado” o “necesitas más capital”. Y aunque duela, ese feedback honesto vale más que cualquier discurso motivacional.
4. Mentores vs. Ego: La batalla más dura
El mayor obstáculo para seguir un consejo no es la falta de información, sino el “ego”. Admitir que alguien sabe más que tú requiere humildad. Pero justo ahí está el crecimiento.
Pregúntate:
– ¿Prefieres tener la razón o tener éxito?
– ¿Estás dispuesto a escuchar críticas constructivas, aunque duelan?
Si tus decisiones se basan solo en tu criterio (limitado por tu experiencia), estás apostando con desventaja.
5. Te conectan con oportunidades
En el ecosistema empresarial, las relaciones lo son todo. Un mentor bien posicionado puede abrirte puertas: presentarte a socios clave, recomendarte con inversionistas o incluso guiarte en la selección de una franquicia con potencial. El conocimiento es poder, pero las conexiones son aceleradores.
6. ¿Cómo encontrar un buen mentor?
– Busca experiencia comprobada, no solo charlatanes.
– Diversifica tus asesores: uno para finanzas, otro para liderazgo, otro para innovación.
– Retribuye el valor: un mentor no es un recurso gratis. Ofrece respeto, colaboración o incluso compensación si es el caso.
Conclusión: El atajo que sí existe
En el emprendimiento no hay caminos sin obstáculos, pero hay atajos: SE LLAMAN MENTORES. Aprovechar su conocimiento es la decisión más inteligente que puedes tomar.
La próxima vez que un mentor te dé un consejo que no quieres oír, pregúntate: ¿Esto me salvará de un fracaso costoso? Y luego, haz algo aún más importante: HAZLE CASO.
¿Tienes experiencias con mentores que cambiaron tu negocio? Compártelas en los comentarios.




Roberto Esquivel




