El Amazonas en crisis: el descenso del agua amenaza la vida
Si hablamos de ríos y sus problemas ante la contaminación humana y del cambio climático, no podemos pasar por alto lo que acontece en el Amazonas, denominado “el mayor río del mundo”, en el que confluye y atraviesa su cause en los países de Brasil, Perú, Bolivia, Colombia con así como Venezuela, Guyana, Ecuador, Surinam y Guayana Francesa; todos con mayor o menor intersección.
Su impacto en el equilibrio climático global es incalculable, ya que regula la humedad y el ciclo del agua, además de albergar una riqueza biológica única en el mundo. Su relevancia también radica en su papel como pulmón del planeta. La selva amazónica, alimentada por este río, produce una parte significativa del oxígeno mundial y es clave en la absorción de dióxido de carbono.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, el Río Amazonas se le conoce también como Ucayali, Solimões, Marañón y Apurímac. Sin embargo, su denominación oficial como Amazonas se estableció tras su encuentro con el Río Negro, en territorio brasileño.
El agua de este monumental río ha disminuido y a pesar de ser la mayor reserva de agua dulce del planeta, la tala de árboles, la falta de lluvias constantes y los fenómenos naturales han mermado en él. Está enfrentando una crisis hídrica sin precedentes. Su caudal, que ha sido un sostén vital para la biodiversidad y las comunidades ribereñas, está disminuyendo drásticamente, afectando a millones de personas y amenazando el equilibrio ecológico de la región.
Este coloso de la naturaleza nace en los Andes peruanos y atraviesa cinco países antes de desembocar en el Atlántico. Con una profundidad que en algunos puntos puede alcanzar los 121 metros, ha sido tradicionalmente una vía de transporte esencial para las comunidades que dependen de él. Sin embargo, el descenso en el nivel del agua ha dificultado la navegación, dejando a miles de habitantes sin acceso a servicios básicos como educación, salud y abastecimiento de agua potable.
El Amazonas alberga una riqueza biológica incomparable, incluyendo especies icónicas como las pirañas. No obstante, la alteración de su caudal y la creciente turbidez del agua debido al dragado han puesto en peligro este ecosistema. Si bien el dragado es una solución inmediata para la navegación, también afecta la reproducción de las plantas acuáticas, esenciales para el equilibrio de la biodiversidad local.
La cooperación internacional es clave para frenar el deterioro del Amazonas. Los gobiernos de la región han tomado algunas medidas, pero la situación exige acciones más contundentes y sostenibles para proteger uno de los ríos más importantes del planeta. En el marco del Día mundial del Agua, es fundamental reflexionar sobre la urgente necesidad de preservar este tesoro natural para las futuras generaciones.
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