El Evangelio de la mugre (La poca empatía hacia el de junto)

Mi vida según el asfalto, mírame bien, no veas el uniforme de recluso ni te fijes en el número que soy, ni en los barrotes de las celdas ni en los años que me cuelgan en la espalda como una loza de cemento, mírame a los ojos y trata de encontrar al niño que fui; no vas a poder, a ese niño lo mataron hace mucho, y no fue una bala, fue el hambre, el frio de la banqueta y el silencio de todos ustedes cuando pasaban de largo.
La calle no es un lugar, es una guerra, ustedes dicen “niños de la calle” y piensan en lástima y yo pienso en supervivencia, para mí el mundo se dividía en dos, los que tienen zapatos y los que tenemos que arrebatarlos. Mi escuela fue un semáforo y mi familia fue la droga, cuando el hambre te muerde las tripas aprendes que Dios no baja a darte un bolillo.
Ahí es donde te das cuenta que hay otros poderes, otras fuerzas por eso no me tembló la voz cuando solté lo que se.
La gente se asusta, se persigna, y algunas otros dicen que son mentiras, pero en el bajo mundo donde la política, la fama, el poder, y el crimen se dan la mano bajo la mesa, en esta situación uno ve cosas que harían que se detuviera el corazón. Yo vi el lado oscuro de la “madre de México” denuestro México “Lindo y querido” vi que ella como muchos que brillan allá arriba le rezaba a la sombra para mantener el poder, porque en este país para estar en la cima, tienes que estar dispuesto a entregarle el alma al diablo, a la Santa Muerte, al lado oscuro.
Y yo que crecí en el infierno de la calle, reconozco el olor a azufre a kilómetros.
A mi me juzgan por ratero, por criminal, por lacra, por lo que hice, pero ¿quién juzga al sistema que me dejo solo en una esquina, en una alcantarilla a los 5 años? La banda me dio lo que el gobierno y también la iglesia y la sociedad me negaron: un nombre, un arma y una razón para despertarme. Me dieron el respeto que nadie me tuvo cuando pedía una moneda, así me convertí en lo que la calle necesitaba que fuera… un delincuente, si querían un monstruo, les di el mejor de todos en todas sus facetas, pero fíjense bien en mi rostro porque soy el reflejo de lo que ustedes mismos fabricaron, cada que subieron el vidrio de su coche al verme, cada vez que me llamaron “Lacra” antes de que supiera si quiera escribir mi nombre, me estaban puliendo los colmillos.
Hoy cumplo mi condena entre muros de piel y entre rejas oxidadas pero ustedes siguen allá afuera caminando sobre el mismo asfalto que me vio crecer, que me crio como animal porque lo que se cría es a los animales y aquí es donde les suelto la pregunta que no los va a dejar dormir… solo si eres sensible y consciente: ¿de verdad creen que yo soy el que fallo? Yo solo soy el resultado final… la pregunta es: ¿cómo pueden dormir tranquilos sabiendo que hoy mismo en alguna esquina hay otro niño como yo aprendiendo que el odio es la única forma de que el mundo sepa que existe?
Ahora muchos de ustedes me llaman criminal y yo les llamo cómplices, porque un niño que nace en el abandono no decide ser malo, no decide sobrevivir a esta vida en lugar de vivirla, simplemente aprende que para no ser pisoteado por la sociedad tiene que aprender a morderla primero.




José Luis Sánchez Solá




