“Entré a la política por convicción, no por ambición”: Omar Muñoz

En entrevista para Paralelo 19, el director Luis David García conversó con el presidente municipal, Omar Muñoz, en el marco de su primer informe de labores. En este espacio comparte su historia y cómo ha construido su carrera política desde el servicio social, la constancia y la convicción.
Durante la charla, Muñoz dejó ver el lado humano que lo llevó a abrazar la política no como ambición, sino como un compromiso nacido en casa, inspirado en el ejemplo de sus padres.
“Entré a la política por convicción, no por ambición”
Cuando se le pregunta en qué momento decidió dedicarse a la política, Omar no duda en responder con honestidad.
Yo decido meterme a la política por una convicción personal”, afirma. “No era una prioridad ni un sueño de infancia ser político. En realidad, comencé desde una asociación civil y lo ideológico marcó el antes y el después.”
Recuerda que su historia de servicio comenzó mucho antes de ocupar un cargo público:
Mi mamá tenía una asociación civil llamada Cairos, trabajaba con mujeres violentadas y grupos vulnerables hace casi 20 años, cuando nadie hablaba de esos temas. Ella llevaba despensas, gestionaba aparatos auditivos, muletas, y hasta logró bajar una operación con implante coclear para un niño de la comunidad. Yo crecí viendo eso.”
Omar comparte que la vocación de servicio le fue inculcada desde pequeño: “Mis padres siempre nos enseñaron que debemos ser para los demás. Nos acostumbramos a ayudar, a conocer la necesidad de cerca, pero también a entender que todas las personas buscan lo mismo: vivir con dignidad.”
“Mi familia siempre fue mi primera escuela”
El presidente municipal cuenta entre risas que, a diferencia de “José el soñador”, sus hermanos no lo vendieron, sino que siempre lo apoyaron.
“Soy el menor de tres hermanos, y aunque cada uno tomó caminos distintos —uno es abogado, otro diseñador—, siempre abrazaron el proyecto conmigo. Mis padres, como consejeros de vida, nos enseñaron que servir a los demás debía ser una vocación.”
Esa convicción familiar se transformó en un motor de acción. Desde muy joven, Omar comenzó a gestionar apoyos para vecinos y comunidades, y con ello entendió que lo social y lo político no podían separarse.
Es mentira cuando dicen que lo social no tiene que ver con la política. Todo lo que hacemos tiene relación con el poder y con la capacidad de transformar la realidad. Si trabajas con la gente, haces política; la diferencia está en cómo la haces y con qué intención.”
“Los proyectos sociales me enseñaron el valor del esfuerzo”
Antes de ser alcalde, Omar Muñoz vivió de cerca la frustración y el aprendizaje que implica tocar puertas sin encontrar respuesta.
Recuerda un proyecto que desarrolló en la universidad:
Teníamos que llevar a cabo una iniciativa comunitaria. Nos organizamos con compañeros arquitectos e ingenieros y elaboramos un plan para bajar cuartos complementarios a través de la Sedatu. El presidente municipal de ese entonces nunca nos recibió, pero nosotros no nos detuvimos.”
El joven estudiante de 22 años, con zapatos de fútbol y una libreta en mano, tocaba puertas ofreciendo apoyo. “La gente no nos creía. ¿Cómo confiar en un grupo de muchachos con shorts que llegan a ofrecerte una casa? Pero lo logramos. Y cuando los proyectos comenzaron a hacerse realidad, la comunidad empezó a confiar en nosotros.”
Fue en ese momento cuando Omar entendió que muchas políticas públicas no se concretan por desinterés de las autoridades locales. “Ahí fue cuando me dije: si desde adentro no hacen el trabajo, hay que entrar para hacerlo bien.”
De candidato independiente a alcalde de Cuautlancingo
En 2018, Omar decidió dar el salto y postularse como candidato independiente, una figura casi desconocida en ese momento.
Fue muy difícil. Nos pedían casi cuatro mil firmas en un mes, y el sistema era lentísimo. Teníamos que registrar los datos, escanear credenciales, tomar fotos… y convencer a la gente de que ser independiente no era un partido, sino un derecho ciudadano.”
A pesar de los obstáculos, logró reunir 7 mil firmas. “Cada una representaba confianza. La gente me veía con sombrero y me decían el chamaco valiente. Así me conocían porque caminaba todo el día bajo el sol, casa por casa.”
Tras dos campañas independientes, su perseverancia y cercanía con la ciudadanía le abrieron la puerta para ser postulado por Morena en 2024. Hoy, al frente del Ayuntamiento, sostiene que gobierna “con el corazón y los pies en la tierra”.
“El poder no está en el escritorio, está en la calle”
Con formación en Ciencia Política y Administración Pública, una maestría y una especialidad en la misma área, Omar Muñoz combina el conocimiento académico con la práctica cotidiana del servicio.
Desde la universidad estudié la teología y la filosofía de la liberación, leía a Leonardo Boff y Enrique Dussel. Eso me hizo entender que el verdadero poder no es dominar, sino servir.”
Por eso, asegura, su gobierno escucha a la gente antes de decidir obras.
El error más grande de un gobernante es creerse todólogo. Yo puedo pensar que una calle es prioritaria, pero si el pueblo me dice que antes necesita drenaje o luz, entonces eso es lo ético. La estética es lo bonito, pero la ética es lo necesario.”
Con ejemplos claros, recuerda: “Hay parques nuevos que no tienen drenaje ni luz. No sirven. La gente quiere soluciones funcionales, no obras para la foto. Por eso salimos a las calles, porque ahí está la verdad del pueblo.”
Omar Muñoz, el joven de 35 años que comenzó tocando puertas con una libreta en mano, hoy encabeza el gobierno de Cuautlancingo con una filosofía clara: la política debe construirse desde abajo, desde la gente.
Servir es mi vocación, no mi ambición”, concluye con firmeza, recordando que el compromiso con su municipio no nació de un partido, sino de una convicción familiar y humana que, hasta hoy, sigue guiando su camino.




Redacción Paralelo 19


