Acción global frente al cambio climático en el Día Internacional para la Reducción de los Desastres

- Cada 13 de octubre, el mundo reflexiona sobre los riesgos naturales y humanos que amenazan al planeta, recordando que la prevención, la educación y la acción climática son claves para reducir desastres y proteger vidas.
En el marco del Día Internacional para la Reducción de los Desastres, conmemorado cada 13 de octubre por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), especialistas en medio ambiente y gestión de riesgos subrayan la urgencia de invertir en resiliencia, fortalecer la educación ambiental y fomentar políticas de prevención ante los crecientes efectos del cambio climático.
Este día, instaurado por la Asamblea General de la ONU en 1989, busca crear conciencia global sobre la necesidad de reducir la exposición de las comunidades a desastres naturales, tecnológicos y antrópicos. En 2025, el lema propuesto por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) es claro: “Invertir en resiliencia, no en desastres”, una frase que sintetiza la importancia de orientar los recursos hacia la prevención y no únicamente hacia la respuesta.
Según el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, los países deben comprender los riesgos, fortalecer la gobernanza, invertir en infraestructura segura y fomentar la recuperación sostenible tras los desastres. Sin embargo, la inversión pública en prevención sigue siendo limitada: por cada dólar destinado a mitigación, se gastan cuatro en reconstrucción, de acuerdo con datos de la ONU.
En América Latina y el Caribe, el desafío es doble. La región enfrenta huracanes más intensos, lluvias extremas, incendios forestales y una alta exposición urbana debido al crecimiento desordenado de las ciudades. En México, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) reporta que más del 70% del territorio nacional es vulnerable a fenómenos naturales como sismos, inundaciones y ciclones, lo que resalta la importancia de integrar la gestión de riesgos en la planeación territorial y ambiental.
Tan solo en la Sierra Norte de Puebla enfrenta una de las mayores emergencias de los últimos años tras el paso de la tormenta tropical Jerry, que ha dejado al menos 12 personas fallecidas, más de 80 mil afectadas y severos daños en infraestructura, vivienda y servicios básicos. Ante la magnitud del desastre, la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta mantienen una coordinación permanente para garantizar la atención inmediata a las comunidades más golpeadas por el fenómeno.
De acuerdo con los reportes oficiales, 36 municipios registran afectaciones graves, entre ellos Huauchinango, Xicotepec, Pahuatlán, Tlacuilotepec, Venustiano Carranza y Zihuateutla, donde se han presentado 77 deslaves y el desbordamiento de cinco ríos que destruyeron caminos, puentes y viviendas. Más de 91 comunidades permanecen incomunicadas parcial o totalmente, mientras que 16 mil casas reportan daños estructurales.
En respuesta, la Federación y el Gobierno del Estado desplegaron el Plan DN-III-E, junto con equipos de la Guardia Nacional, Sedena y Protección Civil, quienes realizan tareas de rescate, entrega de víveres, habilitación de albergues y restitución de caminos. La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó la movilización de maquinaria pesada y apoyo aéreo para el traslado de víveres, mientras que el gobernador Alejandro Armenta recorrió municipios afectados para coordinar personalmente las labores de auxilio.
“No vamos a dejar solas a las familias de la Sierra Norte; la prioridad es salvar vidas y restablecer la comunicación en cada comunidad”, expresó Sheinbaum durante una reunión de evaluación.
Las afectaciones también alcanzaron el sector educativo, con la suspensión de clases en más de 5,800 escuelas, y cortes de energía que dejaron sin luz a más de 26 mil usuarios. En materia de salud, hospitales y centros médicos registraron inundaciones y evacuaciones preventivas.
Análisis de la educación ambiental
Expertos destacan que la educación ambiental y la participación comunitaria son pilares para construir sociedades resilientes. Promover el conocimiento del entorno, la gestión del agua, la reforestación y el uso responsable del suelo son estrategias efectivas para reducir los impactos y proteger ecosistemas.
“El cambio climático está modificando la frecuencia e intensidad de los eventos extremos. No podemos seguir reaccionando, debemos anticiparnos con planeación, ciencia y educación ambiental”, advirtió un análisis de la UNDRR, que insta a los gobiernos a incluir la gestión de riesgo en sus presupuestos de desarrollo.
A nivel global, las Naciones Unidas buscan que para 2030 los países reduzcan considerablemente las pérdidas humanas y económicas provocadas por desastres, y que los sistemas de alerta temprana cubran al 100% de la población mundial. En 2022, solo la mitad del planeta contaba con estos mecanismos.
La conmemoración del Día Internacional para la Reducción de los Desastres no es solo un recordatorio, sino una llamada urgente a la acción. Invertir en educación, infraestructura sostenible, sistemas de alerta y ordenamiento territorial es invertir en un futuro más seguro y en un planeta más resiliente.



Redacción Paralelo 19



