A Kurt Cobain lo mataron, afirma forense independiente

- Un equipo forense independiente sostiene que el líder de Nirvana no se suicidó; 32 años después, el caso vuelve al centro de la conversación internacional sobre el “Club de los 27”.
A más de tres décadas de la muerte de Kurt Cobain, la figura central del grunge y voz de una generación marcada por la angustia de los noventa, una nueva investigación independiente ha reactivado uno de los debates más persistentes en la historia del rock: ¿fue realmente un suicidio?
La conclusión oficial emitida en 1994 por el forense del condado de King, en Seattle, determinó que el líder de Nirvana murió por una herida de escopeta autoinfligida, con una alta concentración de heroína en su organismo. Ese dictamen cerró el caso como suicidio y así ha permanecido en los registros oficiales.
Sin embargo, un equipo de análisis forense encabezado por el investigador Brian Burnett y en el que participa la analista independiente Michelle Wilkins sostiene que la evidencia merece una nueva lectura. Según declaraciones difundidas por medios británicos, tras revisar durante tres días la documentación original de la autopsia y los informes de escena, Burnett habría afirmado: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”.
Los argumentos del nuevo informe
El grupo independiente plantea inconsistencias en tres ejes principales:
- La concentración de heroína en sangre, que —según su interpretación— habría sido suficientemente alta para incapacitar físicamente a Cobain antes de manipular el arma.
- Detalles anatómicos y tiempos fisiológicos que, a juicio del equipo, no coincidirían con una muerte instantánea por disparo.
- Elementos de la escena, cuya disposición consideran atípica para un suicidio.
El informe, que circula en ámbitos académicos y mediáticos, no ha sido adoptado por las autoridades estadounidenses. La policía de Seattle y la oficina forense mantienen que no existe evidencia nueva que justifique reabrir formalmente el expediente.
El peso simbólico del “Club de los 27”
Más allá del debate técnico, la discusión tiene un fuerte componente cultural. Cobain murió a los 27 años, integrándose trágicamente al llamado “Club de los 27”, el grupo simbólico de músicos fallecidos a esa edad que incluye a Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison y Amy Winehouse.
En el caso de Cobain, la narrativa del suicidio consolidó su imagen como artista atormentado: un compositor brillante que canalizó el desencanto generacional en discos como Nevermind (1991) e In Utero (1993). Canciones como “Smells Like Teen Spirit” y “Come As You Are” no solo redefinieron el sonido del rock alternativo, sino que instalaron una estética de vulnerabilidad masculina poco frecuente en el mainstream de la época.
Si la historia oficial cambiara —algo que hoy no ha ocurrido— el impacto sería doble: jurídico y cultural. El mito fundacional del grunge, construido en parte sobre la tragedia personal de su líder, sería reinterpretado bajo una luz completamente distinta.
Por ahora, el expediente oficial permanece intacto. No existe reapertura judicial ni modificación en la causa de muerte registrada. Sin embargo, el simple hecho de que 32 años después el nombre de Kurt Cobain vuelva a ocupar titulares internacionales demuestra que su figura trasciende la música: es un símbolo cultural cuya muerte sigue interpelando a generaciones.
En la historia del rock, pocas muertes han sido tan analizadas como la del vocalista de Nirvana. Y mientras la ciencia forense y la memoria colectiva continúan dialogando —y confrontándose—, Cobain permanece en el imaginario como uno de los artistas más influyentes y enigmáticos del siglo XX.





Redacción Paralelo 19




