El fútbol mexicano siempre ha tenido apellido, y ese apellido es Azcárraga…

Aunque algunos no lo quieran ver.

Esta columna va en honor a mi padre, José Hanan Badri, quien se marchó de este mundo con la satisfacción del deber cumplido, dejando huella no solo en el ámbito en el que se desenvolvió, sino también en quienes tuvimos la oportunidad de conocer su carácter, su pasión y su compromiso.
Amigo lector, “todo cambió… para seguir igual”.
En la última columna se lo adelanté, y donde todos los columnistas nacionales veían confrontación, yo veía otra cosa…
¿Lo recuerda?
“Volver al pasado o el pasado nos alcanzó” fue el título de esa entrega.
El “gatopardismo” que tanto nos gusta practicar, tanto en la política como en el fútbol en nuestro país…
Cuando todos los medios hablaban del famoso G8 (liderado desde las sombras por Jesús Martínez) y que iban a acabar con el grupo en el poder desde siempre (ese poder que siempre le han achacado a Televisa y a la familia Azcárraga), pues al final de cuentas, después de la Asamblea de Dueños del pasado jueves, resultó que toda esa revolución que habría, ese golpe de Estado que provocaría un sismo en la cúpula de la federación, nunca llegó…
Lo que sí llegó fue un manotazo sobre la mesa que, de forma unánime, otorgó a Televisa y TV Azteca los derechos audiovisuales de la Selección Nacional por ocho años más en México y a TUDN en Estados Unidos.
Pues ¿no que habría un cambio y que se iban a someter a concurso a todas las compañías televisoras y de streaming para que lanzaran ofertas y de esa forma se firmara con el mejor postor?
Esa especie de “subasta” iba a hacer que esos derechos se revalorizaran y todo el fútbol mexicano se viera beneficiado de esa plusvalía.
Si eso hubiera sucedido, amigo lector, las empresas más perjudicadas hubieran sido las televisoras nacionales (ambas), ya que difícilmente hubieran podido ganar esa puja de millones de dólares que habrían ofertado las compañías americanas.
Pero eso nunca sucedió…
Ya que, cuando nadie lo veía venir, el señor Azcárraga, junto con sus operadores más efectivos (Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia), apelaron a los consensos y al agradecimiento, y de forma unánime la Asamblea de Dueños aprobó la venta de esos derechos por los próximos ocho años (dos ciclos mundialistas) en aproximadamente 330 millones de dólares, una cantidad relativamente superior a los 200 millones más incentivos del anterior contrato.
Y de esta forma también se aseguró que los partidos de la selección (amistosos y eliminatorios) continúen en señal abierta, evitando también con eso un conflicto con la Cámara de Diputados, que ya se preparaba para legislar en contra de que esos derechos pasaran a ser de televisión o de aplicaciones de paga.
Este movimiento fue estratégico, ya que a la Asamblea de Dueños no le convenía por ningún motivo estar en la palestra política de este país ni en el escarceo público, lo cual, ya encarrerados, nuestros políticos hubieran aprovechado para buscar más distractores y, sabrá Dios, cuántas cosas más hubieran intentado legislar.
Todo esto se pudo evitar por la negociación “fast track” que realizó el señor Azcárraga.
Pero esta negociación trajo más “jiribilla” que una bola ensalivada de béisbol.
Ya que estos derechos en México se van a compartir con Claro Sports.
Sí, amigo lector, como lo está usted leyendo: con la empresa de streaming e internet del señor Slim.
El señor Slim, que desde hace ocho años (cuando menos) era el gran antagonista de Televisa y que quería hacerse de esos derechos en exclusiva.
Recordará usted que hace ocho años fue muy sonado el caso de que, a pesar de que su oferta junto con Fox Sports y NBC era muy superior a la de Televisa y TV Azteca, estas últimas se quedaron con los derechos por maniobras al interior de la Asamblea de Dueños de Irarragorri.
Esa situación provocó un rompimiento entre Jesús Martínez y Emilio Azcárraga, el cual se hizo más grande con la exclusión del León del Mundial de Clubes por la multipropiedad.
En ese entonces era el G4 (Grupo Pachuca, Tigres, Rayados y Lobos BUAP) el que intentó provocar una rebelión, la cual no prosperó. Y al cabo de ocho años, ahora se hablaba de un G8… y al final tampoco nada pasó.
Bueno, sí pasó: el señor Slim ya logró ser co-dueño de esos derechos y ahora es un asociado de Emilio Azcárraga y de sus intereses ante las compañías de streaming internacionales.
El saldo final, ¿cuál es?
Carlos Slim del lado de Emilio Azcárraga, y eso entonces provoca que Jesús Martínez haya perdido a su aliado.
Aquel que lo respaldaba en sus luchas o rebeliones dentro del seno de la Asamblea de Dueños.
Inclusive no asistió a la última asamblea y mandó a su hermano Armando y a su hijo Chucho Martínez Murgia.
Y si a esto le sumamos que, dentro de los cambios a la llamada “gobernanza”, se nombra como presidente de la Liga MX a Francisco Irarrubide, quien desde 2015 se integró en cargos menores en la Femexfut…
Quien fue contratado en tiempos de Enrique Bonilla y Decio de María, y que previamente intentó consolidarse como futbolista profesional en las fuerzas básicas del América.
Ahora sí que, como dice esa vieja canción futbolera de los 70 (que usted ha de recordar), que cantaba Carlos Reynoso:
“Llevo en mi pecho los colores del América”…
Dígame usted si acaso llegarán a soplar vientos de cambio en el fútbol mexicano.
Ahora sí que, como se dice coloquialmente: “si la fórmula da resultados”, ¿para qué cambiarla?
Y luego viene la última y más clara señal de quién tiene el poder en la Femexfut.
Se crearon cuatro comités para la llamada nueva gobernanza, pero de ellos el más importante es al que le rendirán cuentas Mikel Arriola e Ivar Sisniega.
Este comité está integrado por América, Chivas, Toluca, Monterrey y Tijuana. Usted sabe quiénes son los dueños de esos equipos (por cierto, cuatro del llamado G8), pero yo no veo por ningún lado a Jesús Martínez y su Grupo Pachuca.
Por cierto, el Grupo Pachuca está ya entre la espada y la pared con el tema de la multipropiedad, ya que, como bien le di en su momento las exclusivas de la venta del Mazatlán al señor Emilio Escalante y del Atlas al señor José Miguel Bejos…
Estoy en condiciones de vaticinarle que la próxima venta será la del Club León a América Móvil.
Sí, la empresa del señor Slim, que preside su yerno Arturo Elías Ayub, quien por ahí del año 2004 hizo bicampeón a Pumas como presidente del Patronato de la UNAM.
Eso prueba que el yerno favorito del señor Slim sí le entiende al fútbol y ya formó parte de la Asamblea de Dueños.
Y una vez que ya son asociados Emilio Azcárraga y Carlos Slim en los derechos audiovisuales de la Selección, ¿qué les va a impedir ser ya parte de la familia del fútbol mexicano?
Jesús Martínez tendrá que devolver el favor y la cortesía al señor Slim de cuando le permitió acceder a la mayoría de acciones del Oviedo.
Bien dicen que “nobleza obliga”, y Jesús Martínez está obligado a devolverla, aunque esto le provoque un gran dolor en su corazón, ya que para él sus equipos de fútbol son como otros “dos hijos”.
Ni modo, la vida así es, y por lo que veo, a Jesús Martínez hoy le toca sacrificar.
Bueno, amigo lector, y después de todo lo anterior, le quiero hacer otro vaticinio de cómo se ven las cosas a futuro con esta relación entre las televisoras nacionales y Claro Sports.
Váyalos apuntando como los posibles ganadores de los derechos audiovisuales concentrados de los 18 equipos de la Liga MX.
Todo apunta a que el “frente común” llevará mano en esa futura negociación (si se logra el consenso de los 18 equipos) y cerrarán filas en torno a este tándem televisivo nacional.
Ahora sí que la frase “el fútbol nacional, para las televisoras nacionales” cobrará sentido.
Los derechos fueron exclusivos de Televisa hace muchos años, después se compitieron con TV Azteca cuando la televisión de paga atacó fuerte, y ahora se comparten con Claro Sports cuando las compañías de streaming quisieron desafiar a la TV abierta nacional.
Saber compartir también es saber evolucionar.
Para seguir siendo el principal.
No olvide que el que “parte y comparte”…
Usted complete la frase…
Y al final de todo esto, amigo lector, dígame si no el fútbol mexicano tiene de apellido…
Azcárraga.
Como último apunte: el “caballo negro” de la Asamblea de Dueños, que en pasadas entregas le mencioné…
No asistió a la asamblea. Por primera vez se ausentó.
¿Por qué habrá sido?
En futuras entregas le detallaré el motivo.
Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.
Hasta la próxima.
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Pepe Hanan




