El desfile, tiempos nuevos

El Chelis

El primer desfile del 5 de Mayo tuvo que haber sido por el año de 1966. El recorrido era por la Reforma y terminaba en el bulevar 5 de Mayo. Mi papá era socio de un club social, el Círculo Español, enclavado en la Reforma, antes de llegar a la 7 Sur, enfrente de lo que ahora es la Universidad de la Salud. Edificio de 3 pisos, con balcones. Sacabas sillas a los balcones y desde ese lugar veías a la perfección el desfile. Era emocionante ver a los colegios, militares, cerrando el desfile los Charros de Puebla. Siempre el Centro Escolar, cuyo director era el Sr. Velazco de Santiago; espectacular su banda, su paso perfecto, sus coreografías. Cada año hacían cosas diferentes. Lo nostálgico era ver desfilar a mi colegio, el Instituto Militarizado Oriente, que siempre venían a la par de la Academia Militar Zaragoza. Mi hermano mayor, que tiene 6 años más que yo, venía en el contingente y mi sentimiento era de orgullo hacia su participación, pensando que algún día me tocaría a mí hacer el recorrido. En la noche y sobre Reforma, la costumbre era la guerra de claveles, a la cual nunca fui por mi edad. Los jóvenes con edad, en sus coches, circulaban por esa avenida y aventaban claveles a los coches en los cuales iban niñas de su edad. Esa era la guerra de claveles. Cuando entré a secundaria y recibí un grado militar en el primer año, alumno de primera, que se distinguía con una franja entre azul y amarilla puesta sobre el brazo izquierdo, el Oriente cambió a ya no ser militar y en verdad fue una decepción para mí. Del uniforme gris, el sector, la cuartelera con escudo y escarapela, las botas cafés perfectamente boleadas y los militares que todo mundo respetaba, encabezados por el Mayor Flórez Narró, cambió a un pantalón gris, camisa blanca y un suéter azul, más todo lo que conllevaba el no ser más militar. Duro golpe en mi vida.

Por muchos años dejé de acudir al desfile. El Círculo Español se vendió, el Oriente no participaba. Ya no tenía motivo alguno, ni lugar para ver el desfile, que hasta la ruta cambió. Empezaba sobre el bulevar Valsequillo, a la altura de la 5 Sur, daba vuelta en el bulevar 5 de Mayo y pasaba por la tribuna principal, cuyo lugar era el estacionamiento de Plaza Dorada. Yo vivía en la 5 B Sur, una privada esquina con Blvd. Valsequillo y en esa y otras privadas era la reunión de los colegios antes de que les dieran el aviso de que ya les tocaba alinearse para iniciar su desfile que terminaba sobre el Paseo San Francisco, en Las Chalupas.

El pasado 5 de Mayo fui invitado a presenciar el desfile. De aquel 1966 al día de hoy, el desfile cambió y se renovó para bien. La sola presencia de la Presidenta con su gabinete, todo el Estado Mayor Presidencial y todos los secretarios del estado de Puebla, ocupaban la tribuna principal, a la altura de la fuente, en los fuertes del General Zaragoza. Como dato nuevo para mí, me entero de que el General Zaragoza no nació en Puebla, nació en Texas cuando esa tierra era propiedad de México.

Todo el acto, desde la jura de Bandera de los jóvenes nacidos en el 2007, la llegada de todas las personalidades, la solemnidad y respeto de todas y todos, la llegada del Gobernador, finalizando con la llegada de la Presidenta de México, me hicieron sentir orgulloso de pertenecer al estado de Puebla, todos ellos en mi sentimiento me representan, pensé en mis adentros.

Vinieron las palabras de la Presidenta y del Sr. Gobernador. En su estilo, hicieron hincapié en la soberanía del país en cuanto a las decisiones a tomar, muy categóricos, muy explícitos y sí, con mucho respeto, marcando la raya entre el país del norte y cualquier otro país con respecto a lo que es México. Hoy en día los mensajes de la gente de la política cambiaron para bien: se saluda, se explica el momento y el motivo, se dice el mensaje de forma directa, no se deja nada a la imaginación al ser claros en el punto central y se despiden con una frase contundente. El público asistente lo agradece y nunca se pierden en palabras o renglones de más.

A continuación pasan a ocupar sus lugares en la tribuna principal. Hasta adelante la Presidenta, su Gabinete y a 3 lugares de la principal, el Gobernador del Estado. En la segunda y tercera fila todo el Estado Mayor Presidencial. De la cuarta al final, no más de 10 filas, el gabinete del Estado y su servidor.

Lo que siguió, para mí, fue espectacular, desde la escenificación de cómo se dio o cómo nació la defensa de Puebla vs. los franceses, el pasar de los militares y su orden desmedido, el paso de aviones por el cielo, el paso de las escuelas, resaltando para mí el paso de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, de los alumnos del CENCH con todos sus planteles, bandas y demás, de muchos colegios, todos con un toque de distinción.

Nunca me sentí más poblano que el pasado 5 de Mayo. Mis batallas, a veces ganadas y otras perdidas, en nada se comparan con lo sucedido a finales del 1800. Todo es historia que te marca para toda la vida.

De la liguilla, el triunfo de Tigres y Toluca, el futuro del Puebla, el próximo Mundial, etc., confirmo que es lo más importante, de lo menos importante y espero tener vida para platicarlo.

Lo vivido el pasado martes es Historia y de la manera que me la recordaron, me emocioné. Gracias.


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