El receptor

De igual manera que vivir la experiencia del México vs Ghana me aportó demasiadas reflexiones, el Summit “El grito que nos une”, organizado por la Universidad del Deporte del Estado de Puebla fue también un cúmulo de enseñanzas que tardaré en acomodar, para luego digerir y, al final lo más importante, poder compartir. Tener, en un lapso menor a 35 horas, reunidos a campeones del mundo, campeones olímpicos, entrenadores mundialistas, directores de selecciones nacionales y personajes de medios de comunicación y la industria del espectáculo, todos relacionados con el “equipo tricolor” fue, para mí que tuve la oportunidad de vivir todo el proceso, desde contactarlos, invitarlos, recibirlos y subirme al escenario con todos para guiar/acompañar/hacer bulto a cada uno de ellos. En estas 14 conferencias-dinámicas, no por su importancia si no por la intensidad del impacto me gustaría resaltar y compartirles algunas de mis conclusiones.
La base de la comunicación está en el escuchar, empatizar y ponerte en el lugar de quien pretendes reciba tu mensaje.
Por más que estés convencido del contenido que quieres compartir, si no eres sensible al receptor y adaptas “el recipiente”, la presentación, el cómo les vas a presentar el mensaje, la comunicación, entendida como el proceso de intercambio de información, ideas o emociones, quedará inconcluso. Desde el Gobernador Alejandro Armenta que, por el fervor que despertaron Alana, Natalia y el Escorpión Dorado en medio del protocolo de inauguración tuvo que modificar y adaptar su mensaje para que cientos de jóvenes pudieran, en un pequeñísimo espacio de atención, lo que el, en otras condiciones, hubiera realizado de forma distinta; percibió, aceptó, adaptó y ejecutó. Todos lo agradecieron y a todos los llegó el mensaje, cumplió el principio básico de la comunicación.
En el mismo tenor, Ricardo Lavolpe, que es bien sabida su pasión y minuciosidad para explicar aspectos tácticos y estratégicos, junto con Miguel Herrera que puso de lado la apártense vanidad y, de forma humilde/inteligente (virtudes para mí inseparables en cualquier circunstancia) dieron cátedra, a un público variado en edad y conocimiento, futbolística. Alguien, entre más domina unas tema, es capaz de explicarlo de forma más sencilla. Ricardo y Miguel, anteponiendo al público, tuvieron la sapiencia de en 45 minutos hablar desde el gol de Maxi Rodríguez, el #NoEraPenal, sus parados táctico y, finalmente dar sus pronósticos de quiénes serán los 11 elegidos por Javier Aguirre para el partido inaugural. Tanto Lavolpe como Herrera saben más de lo que dijeron, pero ellos saben que no se trataba de presumir, reconoce, por su experiencia y jerarquía que, ante la circunstancias presentes, el conocimiento debía de ser “empacado” de forma precisa, alegre, clara y, lo más importante de todo, de humano a humano, horizontalmente.
El tercero, de mis cuatro ejemplos que quiero exponer, fue la ponencia debía Carlos Salcido y Oribe Peralta; el máximo logro a nivel selecciones, el oro olímpico. Impactaron, contagiaron, lograron comunicar. Su mensaje, expuesto a través de emociones, llegó a todos y cada uno de los presentes. Su presencia por sí sola genera atención pero, cuando a esta le agregas contexto a través de videos de la situación que exponen se logra conectar de inmediato con el receptor; lo que estoy escuchando está en perfecta sintonía con lo que veo. Imaginen la impresión de escuchar a Salcido hablar de la emoción del campeonato al mismo tiempo que se muestra el video de el entonado el himno y la bandera de México elevándose por encima de todas u Oribe platicar de sus dos goles en la final después de observarlos delante de todos. Quien emociona comunica pero, quien tiene el valor de compartirse, de emocionarse (mostrar sus emociones) delante de todos ese, ese convence.
Por último, en temas de comunicación, quien para mí se llevó las palmas fue Álvaro Morales. Podría parecer obvio, vive de eso, pero si analizamos un poco más TODOS vivimos de eso, sin comunicación no hay desarrollo. Si, es verdad que Álvaro es un profesional dentro de la industria de los medios y, lejos de lo que me esperaba, explicó, desmenuzó, desintegro en lo más sencillo y básico las razones por las que logra conectar con la audiencia. No es intuición ni “chispazos”, es, como el lo explica, apelar al sentimiento más fuerte del ser humano: la curiosidad. De qué forma logro captar tu atención, ese bien que tantas cosas luchan hoy de distintas formas en hacerse acreedores, para luego poderte compartir un mensaje. Jóvenes con una capacidad de atención desarrollada totalmente distinta a, sin ir tan lejos, los adolescentes de esa edad hace 10 años. Brincar de una cosa a otra y sostener el interés no más de 20-30 segundos es la práctica común.
Esa primera oportunidad de captar la atención es fundamental y, no menos importante, la calidad del contenido y forma y tiempo idóneas para presentarlo lograrán que el proceso sea exitoso. Hoy los jóvenes tienen exceso de opciones para colocar su atención, si no observamos y detectamos cómo y cuánto atienden jamás lograremos conectar con ellos. El contenido el adulto lo selecciona, el objetivo es a total criterio del emisor pero, es fundamental sensibilizar al “idioma” en el que el joven aumenta las probabilidades de captar. Todos parece que sabemos que necesita el receptor, de ahí surge la necesidad de comunicar pero, son pocos, los que antes de abrir la boca observan/escuchan, aceptan y adaptan. Exhibir tu conocimiento no es comunicar.




Isidro Sánchez




