La pirámide sin lógica

La prosperidad en el ser humano radica en escalar posiciones humanas, laborales, de relación, de estudio. Cada día ser mejor no es una frase trillada, ni sacada de un consultorio de un motivador. Tendría que ser la bandera que encabeza tu camino: mientras más alto quieras subir, más escalones tienes que superar.
Los conceptos que cada escalón en tu subida, en nuestro país, van perdiendo sentido, en la resultante que después de varios años de escalar, caer, levantarte y seguir subiendo, te das cuenta si todo esto valió la pena.
Estoy convencido que el sistema de educación no es el óptimo, ahora, me falta experiencia en el ramo para desarrollar el tema que yo viví, que mis hijos vivieron, que mis nietos están viviendo.
Más allá de los problemas mundiales que pegan a la juventud, te encuentras a la gran mayoría entre los 15 y los 18 años, que después de pasar una primaria y una secundaria, al llegar a la educación media, bachillerato, el sistema no te pone las mil y una alternativas, durante 3 años, en la cual, el joven encuentre algo que le gusta y en ese abanico de actividades se encuentra la ciencia, el deporte o el arte. Si a mí me gusta la pintura o la escultura, o la danza, etc, porque me atiborran de materias hora que nada tienen que ver con lo que a mí me gusta. Algún día platicando con una directora de una preparatoria sobre el gusto que tenía mi hijo por el deporte, me explicó que esa era su misión, encontrar en cada alumno algo que les gustara a los jóvenes, apoyando con un permiso en el cual, mi hijo podría llegar a clases a las 10 am, pero, para fortalecer su disciplina, tenía que, en el recreo, ponerse al tanto deporte los que se había dado de 8 a 9 y de 9 a 10. El objetivo era algo más importante que aprender fórmulas o nombre de rios, buscaba darles un extra a lo que ellos ya habían escogido, la DISCIPLINA. El resultado fue enorme: jugó fútbol, se graduó de psicólogo, siguió por la maestría en psicología del deporte, entrenó y entrena equipos y tiene una disciplina en su cabeza que le dan el saber organizar y dar soluciones en su trabajo. Solo un ejemplo, por cierto, una educadora Inglesa, que tenía muy claro para que servía el bachillerato.
Más profundo en el tema, no me quiero meter. Solo escribo y comparto mi experiencia. Solo concluir que esto de encontrar en el joven su gusto por hacer algo, va más allá de la materia Educación Vocacional que en mis tiempos yo la llevé: una hora a la semana.
La otra pirámide que te lleva a cumplir tus aspiraciones y totalmente rota, es la del fútbol organizado. Leía un comentario de un dueño de una escuela, explicando el porqué y hacía que lugar van sus jóvenes que pagan una colegiatura, al ser escuela. El decía muy seguro, que los buscadores iban a dichas escuelas y se llevaban al supuesto jugador a formar alguna fuerza básica de algún equipo supuestamente organizado. Primera mentira de la pirámide. Las escuelas están hechas o tenían que tener el objetivo que el niño practique un deporte casi de forma lírica, sin olvidar que es niño, que las formaciones, el tocó y me muevo, que los sistemas, van cuando el niño se empieza a transformar en joven. Después de casi odiando el fútbol, el niño pasa casi siempre por recomendación o algún regalo $$$$ a formar fuerzas básicas. La FMF obliga a sus equipos de liga MX a tener una estructura a partir de los 15 años. El joven según su edad va subiendo de categoría hasta llegar a la sub 20 o la 23. Hoy se juega el pre mundial y un boleto para la olimpiada en Puebla. En la alineación de México hay sólo 2 jugadores que a veces entran de cambio en Chivas y rara vez de titulares. Los demás a sus 20 años con pocos minutos en primera división; la pirámide sigue perdiendo su forma. Luego aparece la regla del menor en la cual los equipos se ven forzados a alinear por x número de minutos a menores, más por reglamento que por convencimiento. Una vez que cumplen los minutos, estos jóvenes no son aprovechados y los que vienen abajo pasan a sumar los minutos para el próximo torneo. A los que sí sumaron y no son tomados en cuenta, son prestados a algún equipo de expansión, antesala del retiro o de conformarte con con un sueldo para medio vivir, recordando que ese joven de la escuela es el mismo que hoy tiene 23 o 24 años y que su proceso de formación, de nacimiento viene mal.
El final en su mayoría, cuando en un sistema competitivo natural tendría que ser la primera división, al pasar por cumplir minutos en ese primer equipo, más por necesidad que por formación y pasar a liga de expansión, tienen que recular a la famosa TALACHA, nombre que se da a torneos como la Central de Abastos, la Liga Morelos, invitaciones a torneos amateur en USA, claro, sin el permiso correspondiente y a muchos torneos en el cual, algún empresario con sueños de dueño de un equipo de primera división y con el único chiste de tener dinero, los llevan a jugar por algunos pocos miles de pesos. Existen muchos que de esos juegos pueden sumar 3 o 4 a la semana, ganando más que en expansión. Ellos no tienen otra salida, el sistema los llevó a lo narrado.
Lo mismo pasa con licenciados, doctores, ingenieros, etc, que después de cursar una carrera, terminan manejando un taxi o un algún negocio informal. Dos pirámides que de nacimiento pueden dar mucho, al final la mayoría de sus componentes tienen que tomar lo que hay, entiendo que sus sentir es de frustración pero quizá ni tiempo tienen para detenerse en ese sentimiento real.
Insisto: el plan inicial está bien, el tiempo y la avaricia lo descompone todo y el resultado es desastroso evitando que se pueda desarrollar el ser humano. Si se tiene que trabajar mucho en ello, empezando por los dueños de los Pizarrones y de las pelotas y si no, que la madre de todos, LA VIDA, los juzgue.





José Luis Sánchez Solá




