- La meta de rechazo cero requerirá más docentes, aulas, laboratorios y recursos para ampliar la capacidad universitaria.
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) busca llegar a 2029 sin dejar fuera a los aspirantes originarios del estado que quieran ingresar a la institución. La rectora Lilia Cedillo Ramírez planteó alcanzar el objetivo de “rechazo cero”, una meta que implicará ampliar la capacidad de atención de la universidad.
La propuesta parte del crecimiento de la matrícula registrado durante su gestión. De acuerdo con Cedillo, la institución pasó de recibir alrededor de 19 mil estudiantes de nuevo ingreso al año a cerca de 40 mil, mientras que su comunidad universitaria suma aproximadamente 130 mil alumnos.
Sin embargo, aumentar los espacios disponibles no depende únicamente de aceptar a más estudiantes. La rectora señaló que la universidad necesitará fortalecer su planta docente y ampliar la infraestructura académica, incluidos salones, laboratorios y talleres, además de garantizar los servicios necesarios para atender a una población estudiantil mayor.
Entre las necesidades que acompañan esta expansión se encuentran el transporte universitario y el suministro de servicios básicos como agua, electricidad e internet. Estos requerimientos representan parte de los retos operativos y financieros que la institución deberá atender para avanzar hacia la meta de 2029.
El proyecto también contempla la actualización de los programas educativos ante los cambios tecnológicos. Cedillo ha señalado la importancia de incorporar herramientas como la inteligencia artificial a la formación universitaria y adecuar los planes de estudio a las nuevas necesidades profesionales.
La BUAP ya aplicó medidas para ampliar las oportunidades de ingreso. En mayo de 2026 anunció el acceso directo a 99 programas educativos para aspirantes registrados en el proceso de admisión, después de analizar los cupos disponibles. Posteriormente, informó que el esquema se extendió a 106 programas y benefició a 9 mil 509 aspirantes de nivel medio superior y superior.
Estas acciones representan medidas parciales de ampliación del acceso, pero no equivalen a garantizar un lugar a todos los aspirantes poblanos.
La meta de rechazo cero mantiene como principal desafío definir cómo crecerá la capacidad de la universidad para atender la demanda. Hasta ahora, el planteamiento de la rectora establece el objetivo para 2029, mientras que el alcance presupuestal y los mecanismos para garantizar la cobertura total deberán precisarse.
La pregunta que marcará el seguimiento de esta propuesta es cuántos lugares adicionales deberá habilitar la BUAP y qué recursos necesitará para que el rechazo cero pase de ser una meta a una realidad.














