Ejército desmantela narcolaboratorio clandestino oculto entre cerros de Chila de la Sal

- El narco avanza hacia zonas rurales.
El hallazgo de un presunto narcolaboratorio en Chila de la Sal volvió a exhibir una realidad que durante años las autoridades intentaron presentar como ajena a Puebla: la expansión silenciosa de las operaciones ligadas a drogas sintéticas en regiones cada vez más alejadas de la capital.
En una zona de difícil acceso, entre caminos de terracería y cerros del municipio, elementos del Ejército Mexicano localizaron e inhabilitaron una instalación clandestina presuntamente utilizada para la elaboración de narcóticos sintéticos. El hallazgo ocurrió durante recorridos de vigilancia realizados por personal militar en áreas apartadas, cuando los soldados detectaron un intenso olor a sustancias químicas proveniente de un predio oculto entre terrenos agrestes.
Al seguir el rastro, los uniformados ubicaron una estructura improvisada equipada presuntamente para la fabricación de drogas. En el sitio fueron asegurados 2 mil 750 litros y 750 kilogramos de sustancias químicas, además de reactores, bidones, tambos, contenedores, equipo especializado y un vehículo relacionado con la operación ilícita. Todo el material fue decomisado y el inmueble quedó bajo resguardo de las autoridades correspondientes.
Aunque oficialmente el operativo fue presentado como un golpe contra la delincuencia organizada, el hallazgo también deja preguntas incómodas. Un laboratorio clandestino de estas dimensiones requiere abastecimiento constante de químicos, rutas de traslado, vigilancia territorial y capacidad logística para operar durante meses sin ser detectado.
El caso refleja cómo grupos criminales han comenzado a mover parte de sus operaciones hacia municipios menos vigilados, aprovechando la geografía serrana y la limitada presencia institucional. La Mixteca poblana, históricamente marcada por rezago económico y migración, ahora también enfrenta el riesgo de convertirse en corredor estratégico para actividades vinculadas al narcotráfico.
La ausencia de detenidos durante el operativo vuelve a evidenciar uno de los principales problemas de la estrategia de seguridad: los laboratorios son destruidos, pero las estructuras criminales continúan activas. Mientras las autoridades anuncian decomisos, el crimen organizado sigue encontrando espacios donde instalarse discretamente y ampliar sus operaciones en territorio poblano.






Redacción Paralelo 19





