Los diputados salieron contentos

Faltaban unos minutos para las ocho de la noche cuando comenzaron a llegar al Centro Integral de Servicios.
Uno a uno, los diputados federales poblanos arribaron al inmueble con la mezcla de expectativa y cautela que provoca una reunión esperada. Desde horas antes corrían versiones, llamadas cruzadas y mensajes discretos. La confirmación oficial llegó cerca de las seis de la tarde: sí habría encuentro con el gobernador Alejandro Armenta.
No era una reunión cualquiera. El ambiente político rumbo a 2027 ya comenzó a moverse y muchos de los presentes llegaban con más preguntas que certezas. El mandatario los recibió acompañado de sus dos operadores más cercanos: José Luis García Parra y Samuel Aguilar Pala. Dos perfiles distintos, pero complementarios: uno concentrado en la operación interna del gobierno y otro en el tablero electoral, alianzas y prospectos, ambas definiciones aplican para ambos.
El mensaje, según versiones de asistentes, fue directo y sin rodeos: no habrá vetos, pero tampoco favoritos. Nadie será bloqueado y nadie será impulsado por decreto. La ruta será la encuesta, el trabajo territorial y la capacidad real de cada aspirante para construir fuerza propia, y sumar con un mismo objetivo.
Hubo otro mensaje igual de importante. Donde convenga, se privilegiarán alianzas, y en esa lógica los diputados federales serán considerados piezas relevantes. No es menor. Muchos de ellos tienen estructura, presencia regional y contacto directo con grupos políticos que serán necesarios en la próxima elección.
La cena acompañó una conversación larga, donde entre caldo de pollo y arrachera se fueron soltando inquietudes acumuladas durante meses. Había incertidumbre. Algunos legisladores no sabían con claridad cuál sería su espacio, si serían incluidos en decisiones futuras o si sus compromisos políticos quedarían congelados en el limbo burocrático.
Por eso hablaron todos. Desde propuestas de vocería y defensa mediática del proyecto gubernamental, hasta solicitudes de seguimiento político. También hubo quienes mostraron abiertamente sus aspiraciones. Karina Pérez Popoca manifestó su interés por la alcaldía de San Andrés Cholula. Julieta Vences hizo sentir la posibilidad de buscar la reelección. Otros, más prudentes, concluyeron que todavía no era tiempo de levantar demasiado la mano, pues ya llegarán los momentos.
Uno de los personajes más observados fue García Parra. La mayoría entendió que, más allá de cargos formales, es una de las aduanas obligadas para buena parte de las decisiones estratégicas en Puebla. Saludos, gestos y tiempos cuentan en política, y anoche contaron mucho.
Las ausencias también hablaron. Tony Gali y Toño López no estuvieron. La convocatoria de última hora complicó la asistencia de quienes se encontraban fuera de Puebla, aunque en política toda silla vacía siempre genera interpretación, en la mesa no se tomó a mal los compromisos personales.
Al final, los diputados salieron contentos. No porque se les hubiera prometido algo concreto, sino porque por fin hubo reglas. Y en tiempos de incertidumbre, para muchos eso vale más que una candidatura. El gobernador puso orden en la conversación sucesoria: todos pueden jugar, pero todos tendrán que competir.




Luis David García



