Invertir cuando el país no empuja

Fernando Padilla

Conferencia del Ingeniero Fernando Padilla Farfán

Es un verdadero honor presentarme en la Universidad del Valle de CDMX, una institución que ha formado a generaciones de lideres. Aquí se han formado generaciones listas para competir. Pero hoy quiero hablarles de algo más difícil que competir: sostenerse cuando no se perdonan errores.

Voy a empezar con algo que puede incomodar, pero prefiero decirlo desde el inicio —enfatiza Padilla Farfán—: no estamos viviendo un mal momento económico. Estamos viviendo un momento exigente.

Y no es lo mismo.

Cuando una economía está mal, el problema es sobrevivir. Cuando crece poco —como está pasando ahora—, el problema es decidir. Decidir sin impulso. Sin viento a favor. Sin garantías visibles. Eso es México hoy.

El PIB creció apenas 0.8% en 2025, el nivel más bajo desde la caída pandémica de 2020. El primer trimestre de ese año mostró caídas tanto en actividades secundarias como terciarias, en un entorno de gran incertidumbre generada por las tensiones comerciales con Estados Unidos. Para este 2026, las proyecciones más optimistas no superan el 1.3%. No es colapso. Pero tampoco es crecimiento que te lleve a algún lado. La economía no está detenida. Está rígida. Se mueve, pero no se adapta. Resiste, pero no se proyecta.

En ese contexto —continúa el ingeniero—, llegó una noticia que muchos leyeron como un titular más. Yo prefiero leerla como una señal.

Carlos Slim anunció una inversión de cinco mil millones de dólares en México durante 2026.

No me quedo con la cifra. Las cifras impresionan, pero no explican. Lo que importa es dónde y cuándo se decide invertir.

Los recursos se distribuirán en los sectores donde el Grupo Carso ya tiene presencia consolidada: telecomunicaciones, infraestructura, energía, construcción y servicios financieros. Y Slim fue explícito sobre lo que considera crítico: petróleo, transporte, electricidad y administración del agua.

Sectores que no prometen aplausos rápidos. Que no generan euforia inmediata. Que solo tienen sentido si alguien está pensando en el largo plazo.

Uno de los movimientos más reveladores está en energía. Desde septiembre de 2025, Grupo Carso opera bajo un contrato con Pemex valuado en hasta 1,991 millones de dólares para la perforación de hasta 32 pozos en el campo Ixachi, en Veracruz, con un plazo de tres años. Slim estima que ese campo solo puede sumar 203 mil barriles diarios a la producción nacional.

Además, el plan incluye una planta geotérmica de 26 megavatios en el Bajío, diseñada para abastecer de energía estable a la industria regional.

Esto no es filantropía ni optimismo ciego. Es un diagnóstico: el crecimiento de México no está limitado por falta de ideas. Está limitado por capacidad operativa. Por fricción. Por costos ocultos. Por sistemas que ya no dan para más.

Invertir en infraestructura hoy no es una apuesta alegre. Es una corrección de fondo.

Ahora bien. ¿Qué tiene que ver esto con ustedes? —preguntó Padilla Farfán.

Mucho más de lo que parece —planteó.

Porque esta inversión no dice “todo va bien”. Dice algo más serio: esto no va fácil, pero sigue siendo construible.

He visto muchos empresarios enfrentar entornos como este. Y casi siempre aparecen tres perfiles.

El reactivo: reduce costos, congela decisiones, espera. Sobrevive, pero pierde relevancia. Vive cuidándose del error, no construyendo futuro.

El negador minimiza las señales, sigue igual, confía en que el entorno se corregirá solo. Cuando el golpe llega, llega tarde y sin margen.

Y el lector estratégico —el menos común—: no entra en pánico, no se paraliza. Ajusta estructura, redefine prioridades y compra tiempo. Entiende que cuando el país no empuja, la estrategia no es crecer más. Es crecer mejor.

Hay algo que casi nunca aparece en los reportes económicos, y vale la pena nombrarlo: el agotamiento empresarial.

Hay gente perfectamente capaz de crear empresas que hoy decide no hacerlo. No por miedo al fracaso. Por cansancio anticipado. Porque han visto el costo real: la presión constante, la incertidumbre fiscal, la sensación de que cada decisión se paga dos veces.

Especialmente en empresas familiares, donde crecer no es solo una decisión financiera. Es una decisión emocional. Se discute en la mesa, no en el consejo. El error no se paga solo con dinero.

Por eso, cuando vemos inversiones grandes en contextos difíciles, no debemos copiarlas. Debemos entenderlas.

No todos tienen que invertir miles de millones. Pero todos tienen que invertir en criterio.

En estructura antes que en volumen. En claridad antes que en expansión. En resiliencia antes que en velocidad.

Voy cerrando con esto.

Con las contracciones registradas en inversión fija durante 2025 y principios de 2026, el PIB potencial de México es ahora menor. Difícilmente el crecimiento podrá alcanzar el 2.2% anual que se tenía en promedio hasta 2018.

Eso no es una condena. Es el punto de partida real.

El momento que vivimos no pide héroes ni apuestas ciegas. Pide lideres dentro de empresas que sepan leer, ajustar y sostener.

No es tiempo de correr más rápido.

Es tiempo de pensar más profundo. Concluyó el ingeniero Fernando Padilla Farfán. Agradeció.


Nosotros

Paralelo 19 es un periódico digital que tiene como principal objetivo mantener informada a la ciudadanía de manera veraz y objetiva.

El proyecto nace de la inquietud de periodistas, emprendedores y comunicólogos de otorgar la mejor información a los lectores en todos sus sectores; el político, el social, el cultural, el deportivo, el laboral, el empresarial y el religioso, con la finalidad de brindarles una experiencia multimedia que satisfaga las necesidades de la audiencia.

Leer más…