Interpretar los cambios en los tiempos de la 4T

Queremos interpretar los cambios, cuando hay conducta humana de por medio es complicado.
Lo único constante en la vida son los cambios. Quien no lo entienda, la realidad se lo mostrará; es solo cuestión de tiempo. Entender los ciclos y saber esperar los tiempos pone a prueba la paciencia de muchos. Querer adivinar o interpretar las señales de los tiempos es, además, el pasatiempo favorito de muchos.
Y como siempre hay cambios, nos gusta interpretarlos, es decir, entender su significado; está en la naturaleza humana. En todas las materias observamos y, con nuestro conocimiento, intentamos interpretar. El hombre ha observado desde el cambio del día a la noche, los ciclos de las estaciones, hasta procesos como la fotosíntesis o el funcionamiento de la gravedad. Muchos de estos descubrimientos explican lo que las cosas son.
En política es igual: hay cambios. Aunque algunos piensen que el presente es para siempre, es más efímero de lo que creen. Y a quienes —como ya he dicho en este espacio— nos gusta desayunar, comer y cenar política, nos toca observarlos e interpretarlos. Algunos lo hacen con sesgo, lo cual es normal: todos hablamos desde nuestra conveniencia.
A algunos les gusta auto engañarse en sus análisis; quizá a veces es bueno para la autoestima y, como dice mi amigo Gerardo Pérez (seguro alguien más lo dice, pero yo se lo escuché a él), estar como perro de mercado: quizá sin saber a dónde vas, pero seguro de ti mismo. Esa seguridad artificial que es, en realidad, el refugio de quienes prefieren la fe ciega al análisis frío
Yo prefiero ver el peor escenario posible y prepararme para ello. Siempre incomodó, incomoda e incomodará…
La semana pasada se anunciaron cambios en el partido que lidera la coalición que gobierna gran parte del país: MORENA. Y sí, ahí estuvimos observando, comentando, leyendo y analizando. Van algunos apuntes.
La respuesta de Luisa María Alcalde, hoy todavía presidenta nacional de Morena, ante el ofrecimiento de la presidenta de integrarse a su equipo como consejera jurídica fue: “…como le dije a ella (¡a la presidenta!), deme un ratito para pensarlo, ya la buscaré”.
Y sí, muchos salieron a rasgarse las vestiduras. ¿Cómo le dice eso a la presidenta? Creo que estamos en otros tiempos. Es válido pensar una propuesta. Vaya, aunque hayan sido solo unas horas, nunca está de más evaluar. Los tiempos han cambiado.
Concatenado a eso, muchos interpretaron: “mira, está rompiendo con Andrés Manuel; manda a Citlalli para negociar con los partidos aliados y ahora quita a una de sus piezas”. Como si Citlali no fuera gente de AMLO…Esto junto con el trascendido de que Andrés Manuel López Beltrán dejaba su posición como secretario de Organización de Morena, cosa que, por cierto, ya se desmintió.
Y sí, aportaré a la interpretación del cambio. No, de ninguna manera hay rompimiento con Andrés Manuel solo son ajustes. Su hijo seguirá en una cartera importante en el partido, para mi es prueba suficiente. Creo que el estilo de Luisa María no tuvo éxito al momento de negociar con los partidos aliados algunos temas, como lo fue la reforma electoral. Quizá se necesita a alguien con mayor pragmatismo y menos idealismo, como sin duda lo es Alcalde. Lo más importante para la presidenta de la República en 2027 es preservar la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, y el camino más viable es fortalecer las coaliciones.
Y como aldeano que soy, no dejaré de preguntarme: ¿quién salió ganando y quién sale perdiendo con el cambio en Morena en Puebla? Vaya, muchos se cansaron de decir que eran cercanísimos a la presidenta Alcalde, que ya tenían amarradas candidaturas. Otros saldrán a presumir fotos y cercanía con quien arribe a la dirigencia en próximos días. Lo que sí es seguro es que veremos notas “periodísticas”, historias en redes sociales y posts en X: “la/el es más cercano a la dirigencia nacional”.
Apunte al aire
Y para muestra de lo que dije, un botón. La semana pasada, propios y extraños acudieron a recibir en Texmelucan a Liz Sánchez, senadora de la República. Bueno, no solo a eso; la invitación formal era para inaugurar una casa de gestión del Partido del Trabajo en el Distrito V local.
En fin, ahí estuvieron propios y extraños, los personajes más visibles de la llamada cuarta transformación en la región.
Estuvieron el presidente de Texmelucan, Juan Manuel Alonso; la diputada federal Vianey García Romero; Edgar Salomón, en representación del presidente de la JUCOPO; la diputada del quinto distrito local; un diputado plurinominal; y los presidentes municipales de Coronango, San Salvador El Verde y Piaxtla.
Algunos de los que estuvieron ahí se han cansado de decir que no habrá alianza de Morena con el Verde y el PT. Sin embargo, ahí estaban, intentando quedar bien con quien toma decisiones en el PT, a pesar de pertenecer a grupos distintos, incluso confrontados. Pero entonces, ¿para qué quedar bien si el PT no suma? ¿Para qué asistir y pelearse por salir en la foto si no habrá coalición?
Los cambios nacionales dieron un mensaje y, sí, en San Martín pinta para que se repita la dosis de 2024: esa con la que le ganaron a un candidato muy fuerte de Movimiento Ciudadano, por cierto, apoyado por disidentes de la 4T.




Horacio Cano




