México vence a Australia, pero su juego no convence

Por Chadis Agsa
A una semana del inicio de la Copa del Mundo, la Selección Mexicana continúa acumulando resultados positivos, aunque no necesariamente certezas. El conjunto dirigido por Javier Aguirre derrotó 1-0 a Australia en el Rose Bowl de Pasadena, en un encuentro que dejó más preguntas que respuestas de cara al debut mundialista.
Frente a cerca de 80 mil espectadores, el Tricolor mostró dos versiones completamente distintas. Una selección dinámica, ordenada y agresiva durante la primera mitad, y otra mucho más imprecisa e incómoda durante el complemento.
México comenzó el partido con personalidad, la circulación de balón fue fluida, la presión alta funcionó por momentos y el equipo logró instalarse con frecuencia en territorio australiano. El dominio encontró recompensa antes de la media hora de juego gracias a Johan Vásquez, quien aprovechó una acción a balón parado para marcar el único gol de la noche.
La anotación confirmó una de las fortalezas que más ha trabajado el cuerpo técnico durante esta preparación: la estrategia en jugadas de táctica fija. Sin embargo, también evidenció una situación que sigue generando preocupación, ya que nuevamente el gol llegó desde una zona distinta al ataque.
Con la ventaja en el marcador, México administró el cierre de la primera mitad sin mayores sobresaltos y pareció tener controlado el encuentro. Pero tras el descanso, el escenario cambió de forma considerable.
Los ajustes, las modificaciones y el desgaste físico provocaron que el equipo perdiera claridad. Australia ganó metros, comenzó a encontrar espacios y obligó al Tricolor a defender más cerca de su propia área. La posesión dejó de ser una herramienta de control y se convirtió en un recurso esporádico.
Fue entonces cuando apareció Guillermo Ochoa, el veterano arquero respondió en los momentos más delicados del partido y evitó que los australianos encontraran el empate. Sus intervenciones mantuvieron con vida una ventaja que por momentos pareció correr peligro.
Mientras Australia crecía, México mostraba dificultades para recuperar el balón y generar oportunidades al frente. La producción ofensiva disminuyó notablemente y los delanteros volvieron a pasar desapercibidos durante largos lapsos del encuentro.
La victoria termina siendo valiosa desde el resultado, pero el funcionamiento deja espacio para la reflexión. El equipo mostró orden en ciertos momentos, aunque también evidenció problemas cuando el rival elevó la intensidad y exigió respuestas tácticas diferentes.
Javier Aguirre deberá tomar decisiones importantes en las próximas horas, pues la lista definitiva para la Copa del Mundo está por definirse y varios futbolistas continúan peleando por un lugar en la convocatoria final.
Antes del debut frente a Sudáfrica, México todavía tendrá una última prueba ante Serbia. Será la oportunidad final para corregir detalles, encontrar respuestas y afinar un proyecto que, pese a las victorias recientes, aún no termina de convencer por completo.
El marcador favoreció al Tricolor, el rendimiento, en cambio, dejó tareas pendientes.




Redacción Paralelo 19




