El exfutbolista mexicano Carlos Albert, reconocido por su trayectoria como defensor y por convertirse en una de las voces más críticas del futbol profesional en México, falleció este martes a los 83 años. Su muerte deja un legado marcado tanto por su paso por las canchas como por su lucha contra las prácticas de los directivos y las desigualdades dentro de la industria futbolística.
Nacido en la Ciudad de México en 1943, Albert destacó como defensa central durante la década de los años 60. Defendió los colores de los Rayos del Necaxa entre 1964 y 1971 y formó parte de la selección mexicana que participó en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.
Sin embargo, su trayectoria trascendió el terreno de juego. Con el paso de los años, se convirtió en un crítico constante de la estructura del futbol mexicano, al cuestionar que los intereses económicos de los propietarios de clubes y promotores estuvieran por encima del desarrollo deportivo, la formación de jugadores y los derechos laborales de los futbolistas.
Carlos Albert encabezó el primer intento de sindicalización de futbolistas en México
Uno de los episodios más importantes en la carrera de Carlos Albert ocurrió en 1970, cuando encabezó, junto con otros jugadores, el primer intento formal de sindicalización de los futbolistas mexicanos.
La iniciativa buscaba defender los derechos laborales de los profesionales del balompié, pero representó un desafío para el poder de los directivos. La confrontación derivó en su retiro prematuro del futbol profesional en 1971.
Lejos de abandonar el deporte, Albert encontró en los medios de comunicación un espacio para continuar su lucha. Participó en distintas redacciones y programas de análisis, donde construyó una trayectoria caracterizada por sus cuestionamientos directos a la Federación Mexicana de Futbol, los propietarios de equipos y las cadenas televisivas.
Su estilo se distinguió por la crítica frontal y la disposición a abordar temas que consideraba incómodos para la industria, entre ellos la corrupción, el llamado pacto de caballeros, las condiciones laborales de los jugadores y las deficiencias en la dirección del futbol nacional.
De las críticas al futbol mexicano a su paso por la función pública
La personalidad de Carlos Albert generó opiniones encontradas. Mientras algunos de sus detractores lo consideraban un personaje visceral y confrontativo, otros reconocían en él a una de las pocas voces dispuestas a cuestionar abiertamente las decisiones de los principales actores del futbol mexicano.
Durante sus intervenciones periodísticas tampoco evitó confrontar a entrenadores de la selección nacional ni a los dirigentes de los clubes, manteniendo una postura crítica sobre el rumbo del balompié nacional.
Con la llegada del siglo XXI, amplió sus actividades fuera del periodismo deportivo y ocupó brevemente el cargo de director del Instituto del Deporte del entonces Distrito Federal.
Posteriormente, encontró en las redes sociales un nuevo espacio para expresar sus opiniones. Desde estas plataformas mantuvo su estilo directo y crítico, con el que continuó señalando las contradicciones de una industria que, desde su perspectiva, necesitaba colocar nuevamente al deporte y a los futbolistas en el centro de sus decisiones.
La muerte de Carlos Albert marca el final de una trayectoria que combinó el futbol profesional, la defensa de los derechos de los jugadores y el periodismo crítico, ámbitos en los que dejó una presencia reconocible dentro del deporte mexicano.







