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Paralelo 19 > Blog > Opinión > La oración del día
Opinión

La oración del día

Laura Flores Gómez
18 julio, 2026 10:57
Por
Laura Flores Gómez
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“Mi mamá murió de cáncer, pero mientras estuvo yo la quise mucho”, me dijo aquella señora con la que esperaba el turno para entrar a consulta médica. Ella me hablaba del amor y la paciencia que le tuvo a su madre, mientras yo estaba ahí, acompañando a la mía para que se hiciera chequeos de rutina.

Me percaté de que la señora leía “la oración del día” desde su celular y, en cuanto terminó, nos dijo que cuando el cuerpo de una mujer se siente con nervios, orar hace bien. “Las mujeres tenemos que cuidarnos, nos pasa de todo”, dijo.

Luego habló de las anécdotas que tuvo con su mamá antes de morir. “Yo era su consentida y la llevaba al médico porque no era fácil con nadie”.

Inevitablemente me recordó a Blanca Lacasa, autora del libro Las hijas horribles, quien comparte en una gran investigación y recorrido por las vivencias de otras mujeres cómo viven su relación con sus mamás, la gran coincidencia que tenemos casi todas las mujeres latinoamericanas con el reclamo, el desencuentro y cómo el sistema ha convertido la maternidad “en una misión divina y, por lo tanto, irrealizable”.

Es importante decirlo porque eso coloca a las mamás en un altar del que es fácil caerse. Si se equivocan, si lastiman o si, en razón del amor, algo no sale bien, las sacrificamos, dejando de lado que son tan humanas que es posible fallar. Sin embargo, la concepción de una maternidad perfecta derriba y rompe ilusiones.

Pensé en eso que dijo la señora: “me quería mucho”, y a veces eso es lo trascendente; que, sin importar el lenguaje del amor, nos sepamos amadas de alguna manera, porque “hicieron lo que pudieron y como pudieron”, dice el libro.

Con esto no justifico si hubo violencia o dolores irreparables; hablo de una mujer criando y equivocándose, y hablo de hijas que exigimos respuestas de los vacíos que sentimos.

Dice Lacasa que

hay madres fantásticas, agobiantes, benevolentes, ominosas, abnegadas, amantísimas. Las hay malas, desnaturalizadas, tóxicas, simbióticas, narcisistas, sacrificadas. Controladoras, absorbentes, manipuladoras, celosas, sobreprotectoras…”

Describirlas así amplía el panorama de lo que pasa en las casas, nos hace entender por qué hay gente que hiere o que ama desmedidamente. Por qué cada vez hay más adultos fracturados reparándose y cuidando hijos más de cerca. Puede ser la sensación de no repetir patrones o una generación repitiendo daños desde otra arista.

Algunos casos duelen escucharlos. Aun cuando las madres usaron las herramientas de su época, hay dolor. Dejaron huellas. Pero hay otros, como el de la señora del hospital, que solo podía recordar lo mucho que amó a su mamá, y eso no es la historia completa de su vida, pero es lo que ella decide conservar.

Sin duda, esa charla nos alivianó la espera y, por fortuna, solo fuimos a revisiones generales, mientras aquella mujer hizo la oración del día.

ETIQUETAS:amor de madreBlanca Lacasahistorias familiaresLas hijas horriblesmadres e hijasmaternidad imperfectareflexión sobre maternidadrelación madre hija
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Laura Flores Gómez
18 julio, 2026 10:57
Por
Laura Flores Gómez
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