Olga prepara la salida

Los días de Olga Lucía Romero Garci-Crespo al frente de Morena Puebla están contados.
Información en poder de esta columna indica que, antes de que concluya septiembre, solicitará licencia a la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal para concentrarse en la disputa por la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Tehuacán.
La licencia será temporal en el documento, pero definitiva en los hechos.
Olga dejará la conducción del partido y otra persona asumirá la presidencia estatal, ya sea mediante una designación formal o como encargada provisional. El mecanismo todavía deberá procesarse conforme a las reglas internas de Morena, pero el movimiento político está en marcha.
No se trata solamente de un relevo partidista.
La salida representará el cierre de una etapa para la dirigente que llegó al cargo en agosto de 2022, impulsada por el barbosismo, y que después logró acomodarse en la nueva configuración del poder poblano.
Durante cuatro años, Olga Romero tuvo bajo su responsabilidad la operación de Morena en el estado. Desde esa posición atravesó la muerte del gobernador Miguel Barbosa, la administración de Sergio Salomón Céspedes, la elección de 2024 y el nacimiento del gobierno de Alejandro Armenta.
Ahora pretende cambiar la dirigencia estatal por la posibilidad de gobernar Tehuacán.
El camino, sin embargo, no está despejado.
Marco Balseca también se encuentra en la competencia y representa un perfil con capacidad para disputarle la nominación. Dentro de Morena todavía deberán medirse posicionamiento, estructura, negativos, alianzas territoriales y viabilidad electoral. Tampoco puede descartarse que la dirigencia nacional incorpore otros nombres o tome una decisión de género que modifique por completo el tablero.
Por eso, la solicitud de licencia no significará que Olga ya tiene asegurada la candidatura.
Significará algo más elemental: que decidió jugarla.
Morena ya puso en marcha la designación de sus coordinadores de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, nombre con el que disfraza a quienes posteriormente aparecerán como candidatos en 2027.
De las 17 coordinaciones correspondientes a gubernaturas, solamente cinco han sido anunciadas: Aguascalientes, Campeche, Colima, Querétaro y Sinaloa. Todavía faltan doce y el proceso acumula un retraso considerable frente a los tiempos planteados originalmente.
Una vez resuelta la mayor parte de esas posiciones, la Comisión Nacional de Elecciones avanzará hacia las coordinaciones municipales. Es en esa transición donde deberá producirse el movimiento en Puebla.
Olga necesita separarse de la dirigencia antes de participar formalmente por Tehuacán. No solamente porque el Estatuto de Morena establece que quien aspire a un cargo de elección popular debe dejar la dirección ejecutiva partidista, sino porque resultaría políticamente insostenible que condujera el partido estatal mientras compite por una de sus candidaturas.
No puede ser árbitra y jugadora al mismo tiempo.
Pero la licencia también tiene una consecuencia que va más allá de Tehuacán.
Se convierta o no en la abanderada de Morena, Olga Romero saldrá del radar inmediato del armentismo.
Hasta ahora, su presencia en la presidencia estatal le ha permitido mantener interlocución, exposición pública y un espacio dentro de las decisiones políticas que rodean al partido gobernante. Al separarse, perderá esa posición privilegiada y concentrará su capital político en una apuesta municipal cuyo resultado no está garantizado.
Si gana la candidatura, su futuro quedará atado a Tehuacán.
Si pierde frente a Marco Balseca u otro perfil, habrá dejado la dirigencia sin obtener la nominación que buscaba.
Ese es el verdadero tamaño de la decisión.
Olga no está solicitando licencia para descansar ni para regresar después de unas semanas. Está preparando su salida de Morena Puebla para entrar en una competencia en la que ya no tendrá asegurado el control del tablero.
Durante los próximos días seguramente continuará negando que exista una definición. Dirá que está concentrada en las tareas del partido, que todavía no son los tiempos y que las candidaturas corresponden a la dirigencia nacional.
Formalmente tendrá razón.
Políticamente, el reloj ya comenzó a correr.
Antes de que termine septiembre, Morena Puebla tendrá que prepararse para una nueva conducción y Olga Romero para descubrir si los años al frente del partido le alcanzan para convertirse en candidata en Tehuacán.
Porque una cosa es administrar la fuerza de Morena en todo el estado y otra muy distinta demostrar que esa fuerza también le pertenece.






Luis David García




