Amigo lector, unos gobiernan el fútbol; otros prometen transformarlo y otros responden frente al marcador. Parecen asuntos distintos. No lo son.
- I. UEFA: SE ACABÓ EL TIEMPO DE LAS PALABRAS
- ¿Y QUIÉN PUEDE SER?
- NO BASTA CON DECIR QUÉ ESTÁ MAL
- LOS INCONFORMES NO SON NECESARIAMENTE VOTOS OPOSITORES
- EL DINERO YA ENTRÓ. AHORA LA PREGUNTA ES QUIÉN MANDA.
- II. UN FONDO SOLIDARIO… ¿PARA DESARROLLO DE FUTBOLISTAS SUB-15 O SOLO UN SALVAVIDAS PARA NO MORIR AHOGADO?
- EL G17, EL G5 Y EL G8
- ¿DE QUÉ TAMAÑO ES LA ZANAHORIA?
- JAVIER TEJADO Y LA NOTICIA ANTES DE LA NOTICIA
- ¿Y SI EL VERDADERO PROYECTO ES OTRO?
- ¿Y LOS QUE QUIEREN LLEGAR A PRIMERA?
- EL HERMANO DEL FONDO SOLIDARIO
- EL FONDO DE RECOMPRA DE FRANQUICIAS DE LA FEMEXFUT.
- III. EL ORDEN DE LOS FACTORES SÍ ALTERA EL PRODUCTO
El dinero compra tiempo; las palabras despiertan expectativas. Pero queda una pregunta: ¿qué se está consiguiendo?
Vayamos por partes.
I. UEFA: SE ACABÓ EL TIEMPO DE LAS PALABRAS
Amigo lector, durante tres meses UEFA tuvo tiempo para cuestionar, exigir explicaciones y poner contra las cuerdas a Gianni Infantino.
Pero ni Aleksander Čeferin ni sus aliados pueden detener el reloj.
Mañana, 2 de noviembre, vence el plazo que UEFA fijó para recibir las respuestas de FIFA a 42 preguntas sobre su administración. Y el 18 de noviembre se cierra el registro de candidaturas para disputar la presidencia del organismo mundial.
Dos fechas. Dos desafíos distintos.
Porque una cosa es exigir cuentas al presidente y otra presentar a quien pretende sustituirlo.
¿Y QUIÉN PUEDE SER?
La baraja de posibles aspirantes sigue abierta. Ramón Vega asegura contar con cinco avales federativos, aunque todavía no conocemos públicamente quiénes lo respaldan. Arsène Wenger, actualmente dentro de la estructura de FIFA, ha sido mencionado sin anunciar candidatura, mientras que David Beckham permanece en el terreno del rumor.
Y Victor Montagliani, quien llegó a perfilarse como alternativa, parece concentrado ahora en su propia reelección al frente de la Concacaf.
Hay un detalle importante.
Se ha planteado la posibilidad de que Montagliani enfrente dificultades para conservar la presidencia de Concacaf después de su confrontación con Infantino. No conocemos un adversario electoral confirmado ni pruebas de una operación para desplazarlo.
Mientras tanto, The Guardian informó el jueves que UEFA estaría cerca de identificar a su candidato.
Incluso comienza a discutirse un escenario que hace unos meses parecía improbable: que Infantino termine presentándose sin un adversario formalmente inscrito.
No nos confundamos.
Una cosa es encontrar un nombre; otra, reunir avales y convencer a las federaciones que votarán en marzo de 2027.
NO BASTA CON DECIR QUÉ ESTÁ MAL
La UEFA ha presentado una agenda de reformas: independencia de los órganos de control, transparencia comercial y límites a la concentración de decisiones.
Pero necesita convertirlas en un proyecto capaz de convencer fuera de Europa.
Y aquí entra el dinero.
Infantino ha anunciado un programa de solidaridad que contempla 6,350 millones de dólares para el próximo ciclo, con asignaciones previstas de 25 millones por asociación, todavía sujetas a procedimientos y aprobaciones.
UEFA también propone mayores recursos y controles para su distribución.
¿Quién financiará los compromisos, quién los supervisará y qué garantías tendrán las asociaciones pequeñas?
Amigo lector, una cosa es señalar las goteras de una casa y otra muy distinta presentar los planos, el presupuesto y el equipo que habrá de repararla.
Porque cuestionar al poder exige argumentos.
Aspirar a ejercerlo exige un proyecto.
LOS INCONFORMES NO SON NECESARIAMENTE VOTOS OPOSITORES
Mire usted lo ocurrido en Asia.
Sheikh Salman pasó de acompañar los cuestionamientos contra Infantino a respaldar su reelección. El príncipe Alí de Jordania cuestionó el procedimiento del Congreso asiático, mientras que en Japón, Takeshi Okada renunció a la vicepresidencia de su federación en medio de discrepancias sobre la conducción del fútbol internacional.
Nada de esto significa que Asia votará como un bloque, pero tampoco convierte automáticamente a los inconformes en electores opositores.
La FIFA reúne a 211 asociaciones, de las cuales 55 pertenecen a Europa. En una elección entre dos candidatos y con participación completa, la mayoría absoluta exige 106 votos.
Y esos votos no se consiguen con cartas de inconformidad. Hay que convencer a quienes los emiten.
EL DINERO YA ENTRÓ. AHORA LA PREGUNTA ES QUIÉN MANDA.
Mientras la UEFA busca candidato, crece la entrada de capital privado al fútbol mundial.
Recordemos FIFA Forward Enterprise.
Infantino pretendía captar hasta 4,200 millones de dólares mediante la venta de aproximadamente el 20% de una filial que administraría negocios comerciales de FIFA, con Thrive Capital, de Joshua Kushner, entre los inversionistas principales.
El proyecto fue retirado después de la oposición encabezada por la UEFA.
Ahora mire hacia Madrid.
Florentino Pérez también ha planteado abrir una filial del Real Madrid a inversionistas externos, mediante una participación minoritaria cercana al 5%, preservando, según su propuesta, el control del club por sus socios.
No son operaciones idénticas. La FIFA es una federación internacional y el Real Madrid es un club de socios, sujeto a un marco jurídico diferente.
Ambas buscan incorporar capital privado a negocios deportivos controlados por instituciones que no son sociedades mercantiles convencionales.
Y aquí aparece Anas Laghrari, figura vinculada al proyecto de la Superliga y al entorno financiero de Florentino Pérez, cuyo papel en las posibles operaciones merece una investigación propia.
Los fondos de inversión privada ya participan en clubes, estadios y derechos audiovisuales. Nos guste o no, el fenómeno está aquí. Y el verdadero debate no consiste solamente en cuánto dinero pretenden invertir, sino qué derechos económicos y de control adquieren sobre instituciones deportivas.
¿Quién es el dueño del fútbol, quién lo gobierna y quién se queda con sus beneficios?
Y esa pregunta conecta a FIFA, UEFA, Real Madrid y muchos otros protagonistas.
Cuando el dinero llega al fútbol, preguntemos quién lo aporta, quién lo administra y qué recibe a cambio.
Ahora miremos a México.
La FMF anunció un Fondo de Solidaridad. Su nombre suena generoso; sus condiciones merecen examen.
II. UN FONDO SOLIDARIO… ¿PARA DESARROLLO DE FUTBOLISTAS SUB-15 O SOLO UN SALVAVIDAS PARA NO MORIR AHOGADO?
En el fútbol mexicano acaba de aparecer una zanahoria.
Parece destinada a tranquilizar a cinco propietarios enfrentados con la FMF.
Pero cuidado.
Después de escuchar a Javier Tejado, quizá descubramos que la zanahoria no estaba destinada a quienes todos imaginábamos.
Quizá detrás exista otra historia.
EL G17, EL G5 Y EL G8
El viernes 30 de octubre, la FMF anunció la creación de un Fondo de Solidaridad para los clubes de la Liga de Expansión.
A un lado de la cancha está el G17: dieciocho equipos de Primera División concentrados en diecisiete grupos propietarios, considerando la multipropiedad de Grupo Pachuca. Ahí se concentran dinero, poder y decisiones.
Enfrente está el G5: Leones Negros, Atlético Morelia, Atlético La Paz, Cancún y Mineros, que mantienen abiertos distintos procedimientos para reclamar el regreso del ascenso y descenso.
Y después aparece el G8: ocho clubes de Expansión ajenos al G5 y a los grupos de Primera División excluidos de nuestra clasificación.
Unos confrontan. Otros observan.
Todos tienen intereses.
¿DE QUÉ TAMAÑO ES LA ZANAHORIA?
En 2020, cuando se suspendió el ascenso y descenso, se estableció un apoyo de veinte millones de pesos anuales para cada uno de los doce clubes originalmente contemplados.
Doscientos cuarenta millones al año.
Ahora, AS México reporta que el nuevo fondo podría rondar los cien millones de pesos, cifra que la FMF no ha confirmado oficialmente ni ha precisado si corresponde a un ejercicio anual.
Si fueran cien millones anuales repartidos entre dieciséis clubes, tocarían seis millones doscientos cincuenta mil pesos por institución.
Menos de la tercera parte del apoyo individual original.
¿Es una compensación para Expansión o un incentivo para que el G5 abandone sus litigios?
En México, el SAT, el IMSS y el INFONAVIT contemplan programas extraordinarios donde determinados beneficios pueden exigir desistirse de impugnaciones relacionadas con los adeudos beneficiados.
No son disposiciones automáticamente aplicables al fútbol, pero recuerdan que los apoyos negociados pueden tener contraprestaciones.
Hasta ahora no existe una cláusula pública semejante en el nuevo fondo.
Pero tampoco olvidemos los subsidios suspendidos durante litigios anteriores.
Y, amigo lector, resulta difícil pretender comerse la zanahoria mientras se conserva un garrote para golpear al dueño del pesebre.
Sin embargo, hay un detalle que cambia nuestra perspectiva.

JAVIER TEJADO Y LA NOTICIA ANTES DE LA NOTICIA
El viernes por la mañana, Javier Tejado anticipó en «Así las Cosas», con Gabriela Warkentin, el anuncio que posteriormente realizaría la Federación.
Y no hablamos de un comentarista cualquiera.
Tejado es una figura estrechamente vinculada a la estructura de comunicación de Televisa y conocedora de los círculos donde se toman decisiones relevantes para el fútbol mexicano.
Lo revelador fue cómo lo presentó.
Primero habló de Gianni Infantino y del torneo juvenil organizado en Azerbaiyán.
Después recordó el respaldo de México al presidente de FIFA y la importancia política del desarrollo futbolístico.
Y entonces introdujo el Fondo de Solidaridad.
Explicó que los clubes de Primera División entregarán recursos a los equipos de Expansión para preparar nuevos futbolistas y fortalecer las canteras.
Posteriormente volvió a relacionar el futuro del fútbol mexicano con la formación de jóvenes y la política internacional de FIFA.
No habló del TAS.
No habló de compensar al G5.
Habló de formar futbolistas.
Esa diferencia importa.
¿Y SI EL VERDADERO PROYECTO ES OTRO?
Amigo lector, no nos confundamos.
Una cosa es entregar dinero para que dieciséis clubes sobrevivan económicamente. Otra muy distinta es convertirlos en una red de desarrollo deportivo distribuida por distintas regiones del país.
Imaginemos un programa nacional que aproveche instalaciones, entrenadores y estructuras de los clubes de Expansión para identificar talentos desde edades tempranas, particularmente en categorías Sub-15, y acercar el deporte a comunidades donde representa una oportunidad de desarrollo y prevención social.
¿Y si detrás existiera una coordinación de mayor alcance entre los propietarios del fútbol mexicano, la Federación y el Gobierno Federal, vinculada también con los programas internacionales de FIFA?
No estamos afirmando que exista un convenio firmado con Presidencia ni que FIFA haya destinado recursos específicos a este fondo. Tampoco se ha anunciado oficialmente que sus beneficiarios deban ser exclusivamente futbolistas Sub-15.
La secuencia de Tejado abre otra hipótesis, no una confirmación de acuerdos institucionales.
¿Estamos ante un apoyo para los clubes de Expansión o ante el financiamiento de una estructura nacional de formación de futbolistas?
Si fuera lo segundo, el G5 sería parte de un proyecto mayor.
Expansión podría operar una red regional de formación, más allá del ascenso.
¿Y LOS QUE QUIEREN LLEGAR A PRIMERA?
Eso no elimina las aspiraciones del G5.
Pero que exista ascenso deportivo no significa que necesariamente se consiga.
Atlante descendió en 2014. Correcaminos llevaba veintitrés años fuera de Primera para 2018. Dorados tardó nueve años en regresar después de su descenso de 2006 y volvió a perder la categoría en 2016.
El último ascenso deportivo fue el de Atlético de San Luis en 2019.
Nadie puede garantizar que alguno de los cinco clubes litigantes habría conseguido ascender durante estos años.
Si su aspiración empresarial es poseer una franquicia de Liga MX, existe la posibilidad de adquirir una, siempre que encuentren vendedor y cumplan los requisitos correspondientes.
Pero si consideran que permanecer en Expansión ya no tiene sentido económico, también pueden explorar su venta.
Aunque una cosa es lo invertido y otra lo que un comprador estaría dispuesto a pagar.
EL HERMANO DEL FONDO SOLIDARIO
Y aquí llegamos al último detalle, amigo lector.
Si el Fondo de Solidaridad termina convirtiéndose en un instrumento de desarrollo deportivo, quienes quieran participar podrían encontrar una nueva función para sus clubes.
¿Y quienes no deseen continuar?
Propongo otro fondo.
EL FONDO DE RECOMPRA DE FRANQUICIAS DE LA FEMEXFUT.
Un mecanismo voluntario, con valuaciones independientes, compradores identificados y condiciones transparentes, para quienes consideren que su permanencia en Expansión ya no representa una oportunidad empresarial.
Porque si unos quieren quedarse, que se queden; si otros quieren desarrollar futbolistas, que lo hagan.
Y si algunos consideran que su futuro empresarial está fuera de esta categoría, ¿por qué no facilitarles una salida?
Quizá hemos pasado demasiado tiempo discutiendo cuánto dinero necesita una liga para no morir ahogada, cuando la pregunta verdaderamente importante podría ser cuánto vale construir una nueva generación de futbolistas mexicanos.
¿A que no lo había pensado, amigo lector?
Le aseguro que no lo había pensado.
De los fondos pasemos a los puntos.
En Puebla también se habla de transformación. Pero aquí cada jornada deja cifras.
Y una pregunta para Gerardo Espinoza.
III. EL ORDEN DE LOS FACTORES SÍ ALTERA EL PRODUCTO
GERARDO ESPINOZA QUIERE CAMBIAR LA MENTALIDAD DEL PUEBLA… LOS NÚMEROS DIRÁN SI LO ESTÁ CONSIGUIENDO
Amigo lector:
Hay declaraciones que sirven para explicar un partido.
Otras permiten examinar un proceso.
Gerardo Espinoza dejó una tras perder ante Pumas.
Reconoció que al Puebla le ha pesado responder precisamente en los partidos «cuando tiene que ganar».
Pero dijo algo todavía más profundo:
«No es sencillo cambiar esta mentalidad en la institución».
Y ¿sabe usted una cosa?
Estoy completamente de acuerdo con él.
Cambiar jugadores puede tomar semanas.
Cambiar un sistema puede tomar partidos.
Cambiar un entrenador puede tomar una tarde.
Pero cambiar la mentalidad de una institución…
Eso puede tomar años.
Pero reconocer ese desafío abre otra pregunta:
¿lo está consiguiendo?
Los equipos ganadores no solo ganan cuando pueden.
Ganan cuando tienen que ganar.
Ahí está una de las diferencias entre competir y trascender.
Puebla ha demostrado durante este torneo que puede competir.
Ha sabido incomodar.
Ha resistido.
Ha reaccionado.
Ha tenido lapsos de buen fútbol.
Pero cuando el contexto convierte el partido en obligación…
algo ocurre.
No hace falta volver a narrar Atlas o Pumas.
Ya vimos esos partidos.
La pregunta es otra.
Después de quince jornadas de Liga y una Leagues Cup bajo su responsabilidad… ¿Qué dicen realmente los números de Gerardo Espinoza?
Permítame.
Puebla ha disputado bajo su gestión 18 partidos oficiales entre ambas competencias: cuatro victorias, cuatro empates y diez derrotas.
Ha marcado 21 goles.
Ha recibido 34.
Diferencia:
menos 13.
A tres puntos por victoria y uno por empate, son 16 de 54 posibles.
29.6% DE EFECTIVIDAD.
Promedio:
0.89 PUNTOS POR PARTIDO.
Sí, leyó usted bien.
Después de 18 partidos oficiales, Gerardo Espinoza no alcanza siquiera un punto por encuentro dirigido.
No es una opinión.
No es una campaña.
Mucho menos una sentencia para correr al entrenador.
Es un dato.
Y los números, amigo lector…
tienen la mala costumbre de no aceptar explicaciones.
Pero el total tampoco cuenta toda la historia.
Dos entrenadores pueden sumar igual y construir equipos distintos.
Ahí aparece algo todavía más interesante.
Al dividir el torneo de Liga del Puebla en bloques, la dirección de la curva no necesita demasiada interpretación: comenzó produciendo 66.7% de los puntos disponibles, cayó después a 33.3%, volvió a descender hasta 16.7% y abrió su último tramo con derrotas frente a Atlas y Pumas: cero de seis.
66.7.
33.3.
16.7.
La dirección es evidente.
Va hacia abajo.
Pidamos permiso a las matemáticas. Nos enseñaron que:
el orden de los factores no altera el producto.
En el fútbol…
SÍ LO ALTERA.
Imagine usted dos entrenadores.
Los dos terminan consiguiendo los mismos puntos.
Los mismos porcentajes.
El mismo total.
Pero uno recorre esta secuencia:
8% → 16% → 33% → 66%.
Y el otro:
66% → 33% → 16% → 8%.
¿Son el mismo proceso?
Por supuesto que no.
El primero comenzó abajo.
Encontró respuestas.
Corrigió.
Aprendió.
Construyó.
Y terminó entregando un equipo mejor del que comenzó.
El segundo hizo el camino contrario.
Comenzó encontrando respuestas…
y terminó perdiéndolas.
Mismos números.
Mismo producto aritmético.
Distinta dirección.
Uno se llama evolución.
El otro…
deterioro.
Por eso, amigo lector:
LA TABLA DICE CUÁNTOS PUNTOS CONSIGUIÓ UN ENTRENADOR.
LA CURVA DICE QUÉ EQUIPO ENTREGÓ AL FINAL DEL PROCESO.
Y ahí comienza la verdadera evaluación de Gerardo Espinoza.
Volvamos entonces a su declaración.
Espinoza dice que no es sencillo cambiar la mentalidad de una institución.
Tiene razón.
Pero no nos confundamos.
Esa verdad tampoco puede convertirse en coartada.
Si llegó para transformar costumbres, observemos hacia dónde se mueve el equipo.
Y entonces aparece una pregunta incómoda.
Muy incómoda.
¿ESPINOZA ESTÁ CAMBIANDO LA MENTALIDAD DEL PUEBLA… O EL PUEBLA ESTÁ CAMBIANDO LA MENTALIDAD DE ESPINOZA?
No lo digo como burla.
Mucho menos como sentencia.
Los procesos también transforman a quien intenta transformarlos.
Un entrenador puede llegar exigente…
y terminar acostumbrándose poco a poco a destacar que su equipo compitió.
Que luchó.
Que mejoró.
Que tuvo buenas sensaciones.
Aunque no haya ganado.
Ahí está el peligro.
Porque Puebla necesitaba aprender a competir.
Sí.
Pero después tenía que aprender a ganar.
Y después de 18 partidos oficiales…
esa materia continúa pendiente.
¿Significa esto que Gerardo Espinoza debe irse hoy?
No.
Todavía no.
Sería adelantarnos al examen.
Quedan Querétaro y Atlético de San Luis.
Seis puntos.
Y la vara debe quedar establecida antes de conocer los resultados.
Cuatro o seis puntos mostrarían una reacción.
Dos o tres evitarían el colapso absoluto, aunque confirmarían un cierre pobre.
Cero o uno convertirían la discusión sobre su continuidad en algo bastante más serio.
Después veremos.
Entonces habrá tiempo para abrir otros expedientes.
Plantel.
Armado.
Responsabilidades.
Estructura.
Hoy no.
Hoy estamos hablando del entrenador…
y de la dirección de su proceso.
Tras quince jornadas de Liga y tres partidos de Leagues Cup, ya no basta contar puntos. Preguntemos:
¿QUÉ PUEBLA RECIBIÓ?
¿QUÉ PUEBLA CONSTRUYÓ?
¿Y QUÉ PUEBLA VA A ENTREGAR AL TERMINAR LA JORNADA 17?
Querétaro y San Luis son el último examen.
Seis puntos.
Ahí estará la respuesta.
Cambiar la mentalidad de una institución es dificilísimo.
En eso, Gerardo Espinoza tiene toda la razón.
Pero para transformar una mentalidad acostumbrada a perder…
en algún momento hay que comenzar por algo bastante elemental.
GANAR.
MIENTRAS TANTO, NOSOTROS… VEREMOS Y DIREMOS.
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