Futbol mexicano prioriza negocios antes que talento juvenil, advierte Sheinbaum

- Canteras olvidadas: la crítica presidencial al modelo actual de Liga MX
La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una propuesta que, aunque presentada como un “sueño”, terminó exhibiendo uno de los mayores fracasos estructurales del futbol mexicano: la desaparición del sentido formativo y social dentro de una industria cada vez más dominada por intereses comerciales.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum planteó que todos los clubes de Primera División deberían tener escuelas y canteras propias, similares al modelo histórico de Pumas UNAM, donde niñas, niños y jóvenes puedan desarrollarse deportivamente desde temprana edad. Más allá de la declaración, el mensaje golpea directamente a una Liga MX que desde hace años privilegia contratos televisivos, patrocinios y fichajes mediáticos por encima de la formación real de talento nacional.
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“Sería muy hermoso que todos los clubes tuvieran escuelas”, dijo la mandataria. Y justamente ahí aparece el problema: en México, algo tan básico como formar jugadores desde las comunidades terminó convirtiéndose en excepción y no en regla.
El futbol mexicano mueve miles de millones de pesos al año, vende camisetas, derechos de transmisión y experiencias VIP, pero sigue teniendo enormes vacíos en desarrollo juvenil. Muchos equipos prefieren comprar futbolistas extranjeros o apostar por negocios inmediatos antes que invertir durante años en fuerzas básicas sólidas. El resultado es evidente: una selección nacional que constantemente fracasa en competencias internacionales y una liga desconectada de gran parte de la juventud mexicana.
Sheinbaum también recordó que el Mundial de 2026 debería servir como plataforma para recuperar el futbol como espacio social y no únicamente como espectáculo privado. Por eso anunció la construcción de cerca de 4 mil canchas en el país y la instalación de pantallas públicas en espacios como el Zócalo, ante la limitada transmisión de partidos en televisión abierta.
La contradicción es fuerte: mientras el Mundial promete ganancias históricas para federaciones, televisoras y patrocinadores, millones de aficionados tendrán dificultades para acceder gratuitamente a los partidos. El futbol mexicano se convirtió en un negocio rentable para pocos y cada vez más distante para las comunidades que originalmente le dieron identidad.
La propuesta presidencial revive una pregunta incómoda: ¿el futbol mexicano todavía busca formar jugadores y representar al país, o simplemente se transformó en una maquinaria comercial donde lo deportivo quedó en segundo plano?




Redacción Paralelo 19




